Nacido el 12 de julio en 1904 bajo el nombre de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto en la localidad chilena de Parral, el poeta elige su seudónimo con apenas 21 años y su primer encontronazo con la literatura lo tiene a través de Gabriela Mistral, quien le regala libros de Tolstoi, Dostoievski y Chejov.

Tras la muerte de su madre, al mes de su nacimiento, su padre ferroviario se traslada a la ciudad sureña de Temuco, cuya naturaleza exuberante se hace presente en la obra del poeta. Luego de sus primeros escarceos con la escritura viaja a Santiago y en 1923 publica Crepusculario.

Al año siguiente, con la aparición del famoso poemario «Veinte poemas de amor y una canción desesperada», todavía influenciado por el modernismo, adquiere una gran visibilidad. Enseguida el poeta manifiesta su intención vanguardista sintetizada en tres libros: El habitante y su esperanza, Anillos, escrito en colaboración con Tomás Lago, y Tentativa del hombre infinito.

Los problemas económicos lo llevan a emprender la carrera de cónsul y reside en Birmania, Ceilán, Java, Singapur, Barcelona, Argentina y Madrid.

Entre 1934 y 1938, se queda en España, donde conoce a Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y otros integrantes de la llamada Generación del 27. Funda la revista Caballo Verde para la poesía y adhiere a una poética relacionada con la realidad, ligada a su toma de compromiso social frente a la proximidad de la guerra civil.

El asesinato de García Lorca en Granada el verano de 1936, al comienzo de la guerra, lo afectó tanto que en sus memorias confiesa: «(…)la guerra de España, que cambió mi poesía, comenzó para mí con la desaparición de un poeta». Por su apoyo a la República fue destituido de su cargo consular y antes de la derrota edita «España en el corazón».

En esos días, los poemas de Neruda están influenciados por el tono de la época y la presencia omnisciente de la muerte, pero esa experiencia lo llevará a asumir una posición política y al volver a Chile en 1939 ingresa en el Partido Comunista.

Cuando aparece «Canto general» en 1950, este poemario épico -ilustrado por los mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros- resume en sus versos la militancia política de Neruda y la exaltación de los mitos latinoamericanos.

Galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1945, el poeta se desempeña como senador, cargo que le permite denunciar las arbitrariedades del sistema y finalmente se exilia en la Argentina.

De allí pasa a México y posteriormente viaja por la URSS, China y los países de Europa Oriental. En 1952 publica en Italia de forma anónima «Los versos del capitán», inspirados en su amor por Matilde Urrutía, su tercera y última esposa, porque todavía estaba casado con la segunda, Delia del Carril.

En 1954 aparecen «Las uvas y el viento» (donde se encuentra una elegía a Stalin) y las Odas elementales, mientras que con Estravagario (1958) incorpora nuevos cambios a su escritura: recupera el sentido del humor, deja atrás el dramatismo y se reencuentra con la vanguardia y el surrealismo.

A mediados de los años 60 se le otorga el título de doctor honoris causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña.

Recién en 1966 puede contraer matrimonio con Matilde -después del fallecimiento de Maruca (María Antonia Hagenaar), su primera mujer- en su casa de Isla Negra, llena de caracoles y mascarones de proa, que es profanada poco después de la muerte del poeta por la dictadura militar chilena.

Durante este tiempo, más allá de la poesía, la política sigue ocupando un lugar central en su vida. En 1970 el partido Comunista lo elige como precandidato presidencial pero el poeta renuncia en favor de Salvador Allende y un año después es distinguido con el Premio Nobel de Literatura.

En 1972 le otorgan el Premio Lenin de la Paz y retorna a Chile para recibir un multitudinario homenaje en el estadio nacional, pero no son tiempos de celebración: el 11 de septiembre de 1973 se produce el derrocamiento y muerte de Allende y días después, el 23, fallece el poeta.