El nombre viene de su apariencia, que es muy similar a la del hielo y la nieve. Se trata simplemente de dióxido de carbono (CO2) solidificado. En realidad, no tiene nada de especial ni de diferente con respecto al que se produce en la Tierra. Aquí se utiliza por ejemplo como refrigerante, ya que al sublimar produce frío, pero no deja rastro de humedad. Y los “vapores” que emanan durante ese proceso de falso derretimiento también se usan para generar el efecto de humo en los escenarios. La importancia del que hay en Marte reside en que, según se ha descubierto, se desliza por las montañas sobre “almohadones” de gas que actúan como aerodeslizadores. Hasta ahora, el Jet Propulsion Laboratory de EEUU, que observa la geología marciana, no comprendía bien cómo se había formado una clase enigmática de barranco observado en las dunas del Planeta Rojo.