Casi 4,000 homicidios se han registrado en Honduras en 2019. Las tasa de asesinatos en dicho país superó el 40% por cada 100.000 habitantes, según informó la Policía Nacional. La violencia en las calles parece no tener freno y casi se cobra la vida de uno de los futbolista más reconocidos del país: Henry Figueroa, jugador de la selección de Honduras, fue víctima de un intento de atentado.

Según diversos medios locales, el jugador de 27 años salió ileso de milagro porque conducía un vehículo blindado cuando fue interceptado por sicarios en el Anillo Periférico, una vía de circunvalación que rodea gran parte de Tegucigalpa. Afortunadamente, la protección de su coche impidió que las municiones los atravesaran y acabarán con su vida.

El Departamento de Policía de Tegucigalpa todavía no ha podido dar con los responsables del ataque, por lo que Figueroa, quien actualmente juega en la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica, busca de asilo en otros países.

Henry Figueroa es jugador de la selección de Honduras y de la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica (Shutterstock)

En diálogo exclusivo con el periódico Diez, el defensor que participó de la clasificación al Mundial de Rusia 2018 con el seleccionado catracho contó que regresó a su país por amenazas hacia él y su familia.

“Mi esposa recibió una llamada de mi casa, llamadas que no puedo contar lo que decían, es delicado. Yo decidí venir a arreglar todo a mi país, todo se me fue de las manos y tuve que tomarme más días para arreglar la situación, pero no fue suficiente. Cuando yo regreso a Costa Rica iba con la idea de jugar los dos partidos de la final pero emocionalmente estaba muerto. Yo hablé con el equipo y les dije que mi familia recibió llamadas con amenazas, tomé la decisión de venir a Honduras y reunirlos”, explicó.

Lo cierto es que antes de esa confesión ante la prensa, Figueroa comenzó a ser investigado por la Comisión de Antidopaje por haber evadido una prueba de antidoping en Costa Rica luego del partido entre Alajuelense y Herediano. El jugador había dicho que debía marcharse con urgencia por el fallecimiento de un familiar suyo, pero lo desmintió al confesar que en realidad recibía amenazas de muerte.