Un primer tiempo de terror y un segundo de reivindicación de México. Lo que olía a sorpresa terminó con la lógica que todo mundo suponía, pero con una dosis de sufrimiento, de nervio y de perder por momentos la brújula de un estilo de juego que está pulido, pero que este miércoles tuvo un bache que servirá como un alto llamado de atención.

La Selección Mexicana obtuvo su primera victoria en la Copa Confederaciones Rusia 2017 con marcador de 2-1 ante Nueva Zelanda, en actividad del Grupo A, en partido que deja algunas dudas por lo hecho, mostrado y realizado en grandes lapsos del encuentro.

Ocho cambios de inicio a lo que se vio ante Portugal, un equipo que no lució en 45 minutos y que sufrió en demasía por la pobre comunión que había en el campo. Desesperación y frustración de no desbordar, pasar, tirar o clarear. Un primer tiempo para el olvido con una lesión incluida de Carlos Salcedo.

Sochi aguardaba, en el papel, un festín Tricolor tras lo visto el domingo pasado, el script ponía una diferencia futbolística grande, pero en la cancha del Fisht Olympic Stadium eso no apareció por momentos.

Nueva Zelanda lució mejor y fue dominador aún sin la tenencia de la pelota, de milagro no cayeron tres goles por Alfredo Talavera, pero sí uno que tomó desprevenida a la zaga y que Chris Wood capitalizó.

El arsenal ofensivo de la Selección Mexicana tenía la pólvora mojada, ni un disparo de peligro a la meta de Stefan Marinovic. Lo que sí hubo, fueron muchas intenciones pero pocas ideas de los botines de Gio dos Santos o Marco Fabián. Los de Oceanía fueron prácticos con toque, verticalidad, espacios a las espaldas y contragolpes.

Héctor Moreno entró por el lesionado Carlos Salcedo que abandonó el encuentro por molestias en el hombro izquierdo, que pudiera haber sufrido una luxación o el dislocarse esa parte del cuerpo. Sin embargo, el propio Moreno, nuevo jugador del AS Roma de Italia, también salió de cambio para darle minutos al experimentado Rafael Márquez.

Javier Aquino, un avión por la banda izquierda en el segundo tiempo, desbordó cuantas veces quiso, lo mismo Jürgen Damm por la derecha, pero el oaxaqueño fue más letal que su compañero de Tigres.

Dos grandes jugadas de Aquino le dieron vida a la Selección Mexicana. El primero con un desborde con túnel incluido que abrió espacios, cedió a Fabián y el del Eintracht dio a Raúl Jiménez, quien dio una vuelta en el área y sacó disparo cruzado para vencer a Marinovic.

El segundo con una llegada a la línea de fondo y con pase retrasado a la aparición de Oribe Peralta, para que “El Cepillo” sacara tiro potente pegado al poste y pusiera el segundo del Tri, indudablemente el volante de Tigres fue la figura del partido.