Ciudad Victoria.- Después de dos intentos fallidos de aterrizar en el aeropuerto de Ciudad Victoria, el campeón del Mundo, Juan Daniel Rodríguez Mascorro, llegó en autobús a la capital Tamaulipeca con sus tres medallas de oro, en 400, 200 metros y salto de longitud, además de dos récords del mundo, en 400 metros y salto, después de participar en el Mundial de Sudáfrica para Deportistas con Síndrome de Down.

Su familia, sus compañeros y amigos lo recibieron con mucho cariño, principalmente su madre, orgullosa de Juan quien pese a todas las trabas para competir en Sudáfrica, logró viajar y cumplir un sueño más.

Antes de poder viajar Juan Daniel se enfrentó a la batalla con las instituciones deportivas como la CONADE y la Federación Mexicana de Deportistas Especiales, pues ninguna de las dos le brindó su apoyo para que pudiera participar.

Primero el argumento de la CONADE fue que nadie iba acudir a la competencia y esta fue la razón por la que no apoyaron al deportista con síndrome de down.

Juan tiene ya una historia en el deporte especial, un chico carismático al que le gusta dar entrevistas, que manda saludos en la cámara y presume con humildad sus medallas, todas las que ha ganado a base de duros entrenamientos y talento, que han puesto en alto su nombre, el de su ciudad natal y su estado en competencias nacionales, internacionales y mundiales.

Pese a esto, no hubo instituciones oficiales que le diera su apoyo, salvo algunos políticos, empresarios y un grupo de jóvenes que decidieron unirse para recaudar fondos y cooperar con los costos de traslado y hospedaje necesarios para llegar a su competencia, gastos para los cuales Juan no tiene los recursos.

Ni la Dirección de Educación, Cultura y Deporte del municipio pudieron unirse al apoyo a falta de oficio formal. Ni el Alcalde Alejandro Etiene, quien solamente envió una felicitación a través de Facebook y nada más.

Seguramente Juan Daniel es solo un caso de los muchos que se presentan con frecuencia en el deporte, muchos de estos talentos que logran salir adelante por sus propios medios, otros que no corrieron con la suerte de Juan y tienen que dejar por un lado su sueño.

Juan no sólo logró saltar en la prueba de longitud, salto un sistema en donde se reconoce el talento hasta que se llega con medalla y aunque no se aporte nada se tomen la foto con el mundialista para solo aplaudir su logro.

Daniel no solo corrió 400 y 200 metros planos, corrió para superar la meta de los oficios formales con tiempo para agendar el apoyo.

No solo rompió dos récords mundiales, rompió los “no podrás ir”, que se le atravesaron en el camino y volvió como todo un guerrero, con sus medallas al cuello y premiado como el mejor deportista del mundo en la disciplina de atletismo, categoría mosaico.

Que Juan sirva de ejemplo para que se apoye como se debe el talento deportivo que existe en Ciudad Victoria, que poco no es, para entonces sí, tomarse la foto y aplaudirles sus logros obtenidos a base de trabajo, esfuerzo y el apoyo de quien debe hacerlo.

Juan-Daniel