RECIFE — No podía ser de otra manera. Dicen que lo prohibido es lo que atrae. Los aficionados que recibieron a la Selección de Croacia, les dieron la calurosa bienvenida a su manera…»Eeeeeeeeeeeee… Pu…».

No fue una. Ni dos. Fueron 10 veces. El grito retumbaba en el hotel Tulip de Recife. Seguro lo escucharon los croatas, porque sólo sonreían cuando lo escuchaban.

Y es que era difícil acceder al alojamiento croata. Una valla impedía el acercamiento con el equipo. La calle donde se ubica el hotel fue cerrada por la seguridad. Sólo los huéspedes podían acceder.

Jorge Méndez es uno de esos mexicanos que lograron sacarle color a una llegada donde ni un sólo croata estuvo. ¿Prensa de ese país? Para nada. Entre brasileños y mexicanos había una decena de medios. Méndez le dio vida a la llegada croata con su matraca que no para de sonar.

«No van a dormir, no van a dormir, los croatas no van a dormir… No van a dormir, no van a dormir, los croatas no van a dormir…», cantaba, mientras el sonido de la matraca irrumpía la tranquilidad del lugar.

La familia Méndez tiene una ‘ventaja’ con la que pueden hacer valer su amenaza, están en el piso 16, solamente uno abajo de los croatas. Algo más, tienen vista a la calle con lo que, aseguran, harán valer con ruido eso de que los croatas no van a dormir.

La llegada croata es el día y la noche con lo que se esperaba más tarde con el arribo del equipo mexicano. Los mismos mexicanos que estuvieron en el Tulip, amenazan con ir al Mar Hotel para venerar al equipo mexicano.

Se espera nuevamente la invasión mexicana en Recife. Otra vez las calles comienzan a teñirse de verde. ¿Y la afición croata? No se ha visto en esta ciudad. Son tan inadvertidos, como casi pasó con su equipo. Sólo la afición mexicana los ‘recibió’ con un grito que a muchos molesta, pero que los mexicanos hacen suyo… «eeeeeeeeee Pu…», lanzan sin parar.

ejb