Aquel día en que concluyó su bachillerato y hubo de despedirse de los maestros de la Preparatoria Tampico para estudiar la carrera de abogado en la ciudad de México, quién sabe si en plena euforia llegaría a pensar que diez años después, en 1950, impartiría junto a esos mismos profesores los primeros cursos de las Escuelas de Derecho y Medicina, hecho con el que se inicia la historia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT).

En aquel tiempo no había universidades en Tamaulipas. “La gente se iba a estudiar a México o a San Luis Potosí, a Monterrey o a Saltillo; a Chihuahua, Puebla, Guadalajara y hasta Oaxaca, donde había ese tipo de educación”, dice el licenciado Francisco Alfonso Villarreal Martínez, quien se tituló en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) antes de regresar a su natal Tampico y participar en el nacimiento de la alma máter.

“El 18 de septiembre de 1950 se iniciaron las carreras de Medicina y Derecho. En esta última, a mí me correspondió impartir la primera clase, que era Introducción al Estudio del Derecho”, comenta. Las materias de Filosofía del Derecho y Teoría del Estado también estuvieron a su cargo.

Tal como lo explica el licenciado Villarreal, la intención de aquel proyecto, cuya trascendencia cobija hoy a todo Tamaulipas, era servir a la sociedad. A medida que aumentaban las carreras y los egresados, se iban satisfaciendo necesidades sociales, y esa era la principal meta de los fundadores.

Su contribución no se limitó a la cátedra, donde fue forjador de muchas generaciones de abogados. Fue alcalde de Tampico, magistrado y presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas. Ocupó el cargo de rector en 1967, periodo en que a la UAT se le otorgó la autonomía. Durante su gestión se crearon las categorías de Maestro de Carrera de Tiempo Completo y Maestro de Medio Tiempo.

“Yo siento muy valiosas todas las actividades en las que he participado. Si me preguntan cuál me gustó más, me pondrían en un aprieto. En cada una pudimos hacer muchas cosas a pesar de los vaivenes.”

Villarreal Martínez también fue titular de la Procuraduría General de Justicia del estado de Tamaulipas de 1981 a 1986. Ahí fundó el área de Servicios Periciales y la Biblioteca de la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas.

Ha recibido, entre otros reconocimientos, la medalla “Fray Andrés de olmos” al mérito ciudadano, otorgado por el Ayuntamiento de Tampico; la presea “Emilio Portes Gil” al mérito judicial, que le entregó el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, y el que le otorgó la Universidad Autónoma de Tamaulipas por ser uno de sus forjadores.