EL VATICANO (AP).- Las recientes revelaciones de abusos sexuales y encubrimiento por la jerarquía de la Iglesia católica en Estados Unidos han revivido la sensación de traición que ha devastado la credibilidad del clero estadounidense, luego de la primera ola del escándalo en el 2002.
Pero Estados Unidos no es un caso único: casos de sacerdotes católicos violando y cometiendo otros abusos sexuales contra niños, y de obispos encubriéndolos, han estallado en casi todos los continentes en los últimos años, incluyendo Latinoamérica, el continente del papa Francisco.

Por todos lados

Tras estallar el escándalo de abusos eclesiales en Boston en el 2002, los obispos estadounidenses adoptaron las normas anti abusos más severas en la Iglesia católica, una política que expulsa del ministerio a cualquier sacerdote que cometa un acto de abuso admitido o probado.

Las normas requieren que las diócesis reporten las acusaciones de abusos a la policía y tengan una junta laica que reciba y examine las quejas.

Y ahora un jurado investigador en Pensilvania emitió un reporte en el que concluyó que unos 300 sacerdotes abusaron sexualmente de unos mil niños, en seis diócesis del estado desde la década de los 40.

En una visita en enero a Chile, Francisco desató una ola de críticas cuando calificó de “calumnias” las acusaciones contra un obispo chileno al que él había defendido enérgicamente.

Australia lanzó una investigación nacional de cuatro años sobre todas las formas de abuso institucional que concluyó que 4 mil 444 personas fueron abusadas en más de mil instituciones católicas entre 1980 y el 2015.

Uno de ellos es el cardenal George Pell, ministro de finanzas del Vaticano y asesor de Francisco que el año pasado se tomó una licencia para ser enjuiciado en Melbourne por cargos de abuso sexual. Pell dice que es inocente.

Uno de los cardenales más prominentes de Francia, Philippe Barbarin, será enjuiciado en enero por cargos de encubrir a un conocido pederasta en Lyon, donde Barbarin ha sido el arzobispo desde el 2002.

Barbarin y otros cinco están acusados de saber que el reverendo Bernard Preynat abusó sexualmente de menores y no reportarlo a la policía.

Los reportes han detallado cómo decenas de miles de niños sufrieron una vasta gama de abusos en instituciones administradas por la Iglesia, cómo los obispos irlandeses movieron a conocidos sacerdotes pederastas de un lado a otro en el país o a Estados Unidos y Australia y cómo los obispos en Dublín no le dijeron nada a la policía hasta que fueron forzados por demandas a mediados de los noventa.

La jurisdicción criminal del diminuto estado Vaticano abarca los cuerpos diplomáticos de la Santa Sede en el mundo y dos de los diplomáticos han sido enjuiciados en años recientes.