Uruguay.-La gripe es un mal endémico no solo para quienes padecen los típicos síntomas de resfrío, fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal y sensación de decaimiento, asociados con esa enfermedad viral, sino también para las empresas que deben hacer frente a la merma de personal y al costo económico que genera el ausentismo laboral que conlleva cada temporada gripal.

A modo de ejemplo, cada año se pierden unos 111 millones de días laborables por esa enfermedad en EE.UU. Eso equivale a unos US$ 7.000 millones por año solo en días de licencia por enfermedad y pérdida de productividad, según datos recabados por la American Health Foundation. Los trabajadores, en promedio, se ausentan entre uno y cinco días con síndrome gripal, acota el relevamiento.

En Uruguay no existe una estimación sobre el costo económico general que acarrea la gripe, no obstante, hay indicios sobre su impacto vital en las empresas.

A nivel local, la temporada de influenza provocó la pérdida de 86.523 jornadas laborales entre el 1° de abril de 2013 y el 23 de abril de este año, según un relevamiento del área de Certificaciones Médicas del Banco de Previsión Social (BPS). Durante ese período, se atendieron a 27.404 trabajadores, quienes recibieron en promedio 3,2 días de certificación.

Del reporte se desprende que las gripes no complicadas representaron el 96,8% de los días, el 98,3% de las personas, y tuvieron un promedio de tres días certificados. En tanto, las que presentaron complicaciones comprendieron el 3,2% de los días y el 1,7% de las personas, con un promedio de seis días certificados. «En ambos casos los períodos de días certificados se encuentran dentro de los tiempos estándar de recuperación», comentaron desde el BPS.

El impacto de la gripe en su economía está llevando a que las empresas cada vez más emprendan campañas de vacunación in company.

De hecho, la Unidad Coronaria Móvil (UCM) ha registrado en este primer mes de vacunación antigripal, una demanda de 150 empresas para recibir el servicio, destacó el gerente de Relaciones Institucionales de la compañía, Jorge Díaz.

Las primeras en replicar esta política de salud ocupacional fueron las multinacionales, siguiendo las directivas de sus casas matrices, y luego se sumaron las nacionales de gran porte.

En esa línea, cada vez más empresas solicitan a UCM servicios de medicina laboral, que además de vacunación, incluyen diagnóstico de puestos de trabajo, chequeos preocupacionales y carné de salud.

Si bien la participación de los trabajadores en los planes de vacunación de las empresas ha crecido -UCM registra un aumento del 50% al 70%- aún hay cierta resistencia a recibir la dosis, por varios factores: desde «miedo al pinchazo», dificultades para acceder al puesto de vacunación o falta de información, señaló Díaz.

Ante ello, «el beneficio de la vacunación no es solo para la empresa, al bajar el ausentismo laboral, sino también para el trabajador que no se enferma, no genera gastos al país ni contagia a su familia», concluyó