Por Heriberto Araújo. Corresponsal 

Río de Janeiro, 3 Oct (Notimex).- Brasil se prepara para las comicios de este domingo en los que más de 142 millones de personas están llamadas a votar para elegir a senadores, diputados, gobernadores y Presidente, elección en la que la gran favorita es Dilma Rousseff.

En una campaña electoral que estuvo marcada por los grandes movimientos pendulares de la opinión pública, el último debate electoral televisado, celebrado la noche del jueves, tuvo un marcado acento crítico.

Durante el debate se dio un enfrentamiento frontal entre Rousseff y su principal rival, la socialista Marina Silva.

Silva, que se ha hundido en las encuestas tras liderar durante casi un mes las intenciones de voto, concentró sus ataques a la corrupción de la estatal petrolera Petrobras, la mayor empresa del país y sobre la que pesan acusaciones de desviar enormes fondos públicos hacia partidos políticos y funcionarios.

A la espera de que la tarde de este viernes se publiquen las últimas encuestas de opinión antes de ir a votar, los analistas consideran que los más probable es que los brasileños acudan a las urnas con Rousseff que busca la reelección presidencial y cuenta con un 40 por ciento de las intenciones de voto, 15 puntos por arriba de Silva.

La de Brasil ha sido una campaña compleja debido a los sobresaltos y los vaivenes en las encuestas de opinión, muy marcadas tras la muerte del candidato del Partido Socialista Brasileño (PSB), Eduardo Campos, en un accidente aéreo el pasado 13 de agosto, lo que colocó a Silva como candidata presidencial.

“No había tanta incertidumbre en una elección presidencial desde 1989”, resumió el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Sao Paulo (USP), Fernando Limongi.

Incansable ecologista, de origen extremadamente humilde y evangélica devota, Silva ha “desconectado” con una opinión pública que, si hace tan solo un mes le brindaba un apoyo masivo para aventajar en 10 puntos a Rousseff en una eventual segunda vuelta electoral, ahora desconfía de ella por las “contradicciones” de su programa.

Esta situación provocó que “resurgiera” el candidato de centroderecha, Aécio Neves, quien en un inicio era el gran rival de Rousseff, pero que fue engullido por la alta popularidad de Silva –que ya fue tercera en la disputa presidencial de 2010 con 20 millones de votos-, tras la muerte de Campos.

Neves y Silva estarían separados solo por cuatro o cinco puntos, una cifra imprecisa por el margen de error de los sondeos y que podría no reflejar exactamente el resultado de la primera vuelta electoral para el que aún hay un 6.0 por ciento de indecisos.

Analistas consideraron que la elección probablemente no se decidirá en el primer turno que se celebra este domingo y necesitará de una segunda ronda, programada para el próximo día 26.

Para la segunda vuelta electoral podría cambiar el signo final de los comicios, ya que los dos candidatos que contenderá dispondrán del mismo tiempo televisivo para hacer sus propuestas, algo que en el primer turno no sucede