La comunidad internacional expresó este miércoles su condena y conmoción por el mortal ataque aéreo de ayer contra el centro de detención de inmigrantes ilegales en Libia, que dejó 44 muertos y más de 130 heridos, el cual ha sido considerado como un “crimen de guerra”.

El centro de detención para migrantes el suburbio de Tajoura, en el este de la capital libia, Trípoli, que alberga a al menos 600 refugiados y migrantes, incluidos mujeres y niños, fue blanco la noche del martes de un ataque aéreo, cuya autoría nadie se ha responsabilizado por ahora.

En una reacción inmediata, el enviado de las Naciones Unidas (ONU) en Libia, Ghassan Salame, condenó el ataque, el cual aseguró que «claramente equivale a un crimen de guerra», al igual que la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Michelle Bachelet, quien expresó conmoción.

«Estoy conmocionada por la muerte y las lesiones de decenas de migrantes y refugiados en el Centro de Detención Tajoura… El hecho de que las coordenadas de este centro de detención y el conocimiento de que albergaba a civiles ha sido comunicado a las partes en conflicto indica que este ataque puede constituir un crimen de guerra” , indicó.

En un comunicado, Bachelet destacó que esta es la segunda vez que el centro de detención es golpeado en medio de las actuales hostilidades entre las fuerzas del primer ministro Fayez al-Sarraj, respaldado por la ONU, y las tropas del Ejército Nacional de Libia (LNA), leales al mariscal Khalifa Haftar.

“Insto a todas las partes en el conflicto a que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y tomen todas las medidas posibles para proteger a los civiles y la infraestructura civil, incluidas las escuelas, los hospitales y los centros de detención”, subrayó la declaración.

La ex presidenta de Chile destacó que en repetidas ocasiones ha solicitado el cierre de todos los centros de detención de migrantes en Libia, donde personal de la agencia de la ONU para los derechos humanos de la ONU ha documentado graves hacinamientos, torturas, malos tratos y violaciones, entre otras graves violaciones.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) también condenaron el ataque a Tajoura y pidieron una investigación completa e independiente para determinar cómo sucedió y quién fue el responsable

“Nuestras organizaciones condenan enérgicamente esto y cualquier ataque a la vida civil. También pedimos que se ponga fin de inmediato a la detención de migrantes y refugiados. Pedimos garantías de protección”, destacaron en una declaración, publicada en la página Web del ACNUR.

Las agencias humanitarias también llamaron a la comunidad internacional a abrir corredores humanitarios para que los migrantes y refugiados sean evacuados de Libia. “Por el bien de todos en Libia, esperamos que los Estados con influencia redoblen sus esfuerzos para cooperar para poner fin urgentemente a este terrible conflicto”, apuntó.

En un comunicado, la jefa de política exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, y los comisionados Johannes Hahn y Dimitris Avramopoulos, se sumaron a la petición del ACNUR y la OIM de realizar una investigación del ataque, que calificaron “horrible” y abogaron por castigar a los responsables.

“El impactante y trágico ataque a un centro de detención en Trípoli es un recordatorio del costo humano del conflicto en Libia, así como la grave y vulnerable situación de migrantes atrapados en la espiral de violencia en el país. La violencia contra civiles, incluidos refugiados y migrantes, es totalmente inaceptable y la lamentamos en los términos más enérgicos”, subrayó la declaración.

El presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat, también consideró necesario llevar a cabo una investigación independiente para “garantizar que los responsables de este horrible crimen de civiles inocentes rindan cuentas».

En tanto, el gobierno de Francia, través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, pidió las partes en conflicto de Libia dejen de luchar y reanuda las conversaciones de paz respaldadas por la ONU, así como garantizar el acceso a las agencias humanitarias internacionales para apoyar a las personas atrapadas en medio de los combates.

Libia está sumida en una crisis desde la caída su líder histórico, Muamar Gadafi, en 2011, con una dualidad de poderes, entre un gobierno en Trípoli y reconocido a nivel internacional, y el que tiene su sede en Tobruk, respaldado por Haftar, además de choques entre grupos rivales, la proliferación de facciones yihadistas y mafias que trafican con migrantes a Europa.