El Carmen, San Marcos (Guatemala), 19 Jun (Notimex).- La falta de infraestructura adecuada y el desorden en la frontera de Guatemala con México obstaculiza el intercambio comercial y turístico y propicia delitos como el contrabando.

En El Carmen, aldea del departamento guatemalteco de San Marcos fronterizo con el estado mexicano de Chiapas, pareciera que no se duerme y se nota el tránsito intenso de personas y vehículos las 24 horas del día.

En este cruce fronterizo dominan las tiendas, los pequeños negocios de todo tipo –ropa, artículos de belleza, electrodomésticos-, los sitios de alojamiento, las fondas, las cantinas y las oficinas públicas.

Proliferan los “cambistas”, personas que con gruesos fajos de billetes en la mano se dedican al cambio libre de moneda, y los “asistentes” de los viajeros que se ofrecen, por una propina, a cargar maletas y a ayudar a “agilizar” el trámite migratorio.

En la población fronteriza de El Carmen se ubica unas de las más importantes aduanas guatemaltecas, vecina de Talismán, la contraparte mexicana en el estado de Chiapas.

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria Guatemalteco Mexicana (CAMEX), Arturo Soto Aguirre, afirmó que la aduana de El Carmen requiere modernizar su infraestructura y ponerla “a tono” con las instalaciones del otro lado de la frontera.

Consideró importante también aumentar la presencia de las autoridades en el lugar y ordenar el crecimiento urbano, así como el tránsito de personas y mercancías por este cruce fronterizo.

Soto Aguirre, exembajador en México y exministro de Gobernación en la Presidencia de Oscar Berger (2004-2008), dijo que la región limítrofe con México es estratégica y relevante por ser también “la frontera de Centroamérica con México”.

“Ordenar la frontera no es cosa del otro mundo”, afirmó el ahora dirigente empresarial, quien llamó la atención sobre los obstáculos para el comercio entre Guatemala y México por una aduana deficiente y un cruce fronterizo sin mayores controles.

“Hay que ir para ver la diferencia. Hoy en día, México es una cosa y la aduana de Guatemala es totalmente otra. Sólo es pasar la frontera del lado mexicano y ver cómo están ordenados ellos y poner ese sistema acá”, indicó.

Dijo que como miembro de la CAMEX, propone acciones para mejorar las aduanas y ordenar la frontera con México con el objetivo de impulsar el intercambio comercial y atraer inversiones que generan empleos formales en Guatemala.

“Es un desorden, hay que ir para ver la diferencia”, pero se trata de la estratégica frontera de México con Guatemala y con Centroamérica, “y por eso nosotros le ponemos atención al tema, hay que arreglarlo”, insistió.

Soto Aguirre es también presidente de la Asociación de Cámaras Binacionales de Comercio (Ascabi) de Guatemala, que agrupa a las cámaras de Alemania, Canadá, China, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, México y Taiwán.

México y Guatemala comparten una frontera de casi mil kilómetros, con ocho puestos o cruces oficiales y numerosos “pasos ciegos”, como se llama a los sitios para el tránsito ilegal de personas y mercancías.

Según datos de la embajada mexicana en Guatemala, en 2013 se registraron más de un millón de ingresos legales –con documentos- de guatemaltecos a los estados fronterizos de México.

Fuentes de la policía de Guatemala establecen que cada año decenas de miles de guatemaltecos cruzan de manera ilegal la frontera con México en busca de llegar a Estados Unidos. El contrabando es otro de los delitos de alta incidencia en esa zona.

Fuentes diplomáticas mexicanas destacaron que Guatemala “es uno de los más importantes socios comerciales con México y es además nuestra puerta hacia el resto de América Central”.

El dirigente empresarial se refirió al tema con motivo de un reciente escándalo de corrupción en la autoridad recaudadora de impuestos de Guatemala, en el que sus titulares y otros altos funcionarios fueron detenidos por integrar un grupo dedicado al contrabando y la defraudación aduanera.

El caso del grupo criminal denominado “La Línea”, al parecer encabezado por los máximos funcionarios de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), llevó a la renuncia de la vicepresidenta Roxana Baldetti el pasado 8 de mayo.

El secretario privado de la vicepresidenta Baldetti, Juan Carlos Monzón, en este momento prófugo de la justicia, es señalado en las investigaciones del Ministerio Público como el dirigente de “La Línea”, que controlaba la SAT y las aduanas del país.

EEMB.