Sao Paulo, Brasil.-En medio de una baja en su popularidad, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aprovechó la celebración del Día del Trabajo para confirmar que se presentará a la reelección en los comicios de octubre próximo, al tiempo que anunció un aumento en el principal programa social del gobierno y una rebaja en los impuestos de los trabajadores.

Los anuncios, que favorecen a la clase baja, principal sustento electoral del Partido de los Trabajadores (PD), fueron calificados de «desesperados» por analistas y la oposición.

En un discurso transmitido el miércoles por cadena nacional durante 12 minutos, Rousseff anunció la firma del «decreto que actualiza en 10% la Bolsa Familia», un subsidio entregado mensualmente a 36 millones de personas pobres.

El programa fue creado por el ex Presidente Lula da Silva en 2003, y cada beneficiario recibe actualmente hasta 140 reales (US$ 65). El programa cuesta el equivalente al 0,5% del PIB.

Rousseff también anunció que a partir de 2015 corregirá a la baja el Impuesto de Renta en la Fuente (IRF), que grava el salario de los trabajadores, y prometió mantener la política de valorización real del salario mínimo a partir de 2016.

La Mandataria aseguró que la «inflación continuará rigurosamente bajo control», aunque admitió que el aumento de precios, sobre todo en alimentos, ha generado «incomodidad a las familias».

La meta oficial de la inflación para este año es de 4,5%, con un techo de hasta dos puntos porcentuales más (6,5%). En marzo, con un 0,92%, el IPC acumulado en 12 meses anotó 6,15%, encendiendo alarmas.

«Estamos venciendo la lucha más difícil y la más importante, la lucha por el empleo y el salario», destacó Rousseff, quien aseguró que desde 2003 fueron creados 20 millones de puestos de trabajo.

ejb