Washington (Agencias).- Si aún había dudas sobre la política antimigratoria de Donald Trump, la confirmación como Fiscal General de Jeff Sessions, senador republicano antimigrante, deja muy clara la línea.

Sessions es conocido por su abierta oposición contra la inmigración en Estados Unidos, no sólo ilegal sino para visados de extranjeros en el ámbito de la cienca, las matemáticas y la alta tecnología; además es defensor del muro fronterizo.

“La inmigración legal es la principal fuente de inmigrantes de bajos salarios a Estados Unidos. En otras palabras, como una cuestión de política federal, millones de trabajadores extranjeros de bajo salario son puestos legalmente a disposición para sustituir a los estadounidenses con salarios más altos”, escribió en un artículo publicado sobre el tema de The Washington Post en abril de 2015.

“Lo que necesitamos es contención en la inmigración: aminorar el ritmo de los nuevos ingresos para que los salarios puedan subir, poder reducir el número de personas que reciben asistencia social y las fuerzas de la asimilación nos unirán más entre nosotros”.

Su postura radical que data desde 1997, año desde el que ha rechazado todo tipo de iniciativas para legalizar la inmigración, y el apoyo prematuro a Trump cuando era precandidato, le valió un puesto como asesor del magnate, sobre todo en temas de seguridad e inmigración.

En 1986, siendo fiscal en el estado de Alabama, un comité del Senado rechazó su nombramiento como juez federal después de que sus excolegas lo acusaran de racismo y afirmaran que hacía bromas diciendo que el Ku Klux Klan le había parecido bien “hasta que descubrió que fumaban marihuana”.

El Senado de Estados Unidos conrmó hoy al legislador republicano Jeff Sessions, conocido por sus posiciones radicales contra las minorías y los migrantes, como el próximo fiscal general del país durante el gobierno de Donald Trump.