Por Anna Yukhananov y Renee Maltezou

WASHINGTON/BRUSELAS (Reuters) – El Fondo Monetario Internacional aumentó el jueves de forma dramática la presión sobre las estancadas conversaciones por la deuda de Grecia, al anunciar que su delegación rompió las negociaciones en Bruselas y volvió a casa por sus grandes diferencias con Atenas.

El inesperado anuncio del FMI llegó mientras la Unión Europea advertía al primer ministro izquierdista de Grecia, Alexis Tsipras, que deje de jugar con el futuro de su país, a punto de quedarse sin liquidez, y adopte decisiones cruciales necesarias para evitar una devastadora cesación de pagos.

Una fuente griega dijo a Reuters que la delegación griega que estaba negociando un acuerdo de financiación a cambio de reformas abandonó Bruselas y volvió a su país el jueves, citando importantes diferencias entre las partes.

«Hay grandes diferencias entre nosotros en la mayoría de áreas importantes», dijo el portavoz del FMI, Gerry Rice, a periodistas en Washington. «No hubo progresos recientemente en la reducción de esas diferencias, por lo que estamos bastante lejos de un acuerdo».

Grecia necesita un acuerdo para desbloquear ayuda antes de fin de mes, ya que de otra forma no podrá realizar un pago de 1.600 millones de euros (1.800 millones de dólares) al FMI.

Esto podría generar controles de capital y, posiblemente, presionar de forma dolorosa a Grecia hacia una salida de la zona euro, con consecuencias impredecibles para los mercados financieros y la economía europea.

Rice dijo que los puntos más delicados siguen siendo las pensiones, los impuestos y la financiación. El equipo técnico del FMI volvió a Estados Unidos, pero sigue «totalmente comprometido» con Atenas, aseguró.

Las acciones europeas cayeron tras los comentarios del FMI.