CIUDAD DEL VATICANO.- El lunes por la tarde, cuatro obreros que trabajaban en la reforma de la nunciatura apostólica del Vaticano en Roma (su embajada ante Italia) hallaron un esqueleto casi completo y restos de huesos que podrían pertenecer a un segundo cuerpo. Avisaron a la gendarmería vaticana y la Santa Sede se lo comunicó a la fiscalía italiana.

PRIMEROS RESULTADOS

Las primeras hipótesis señalaron la posibilidad de que perteneciese a Emanuela Orlandi, la niña desaparecida hace 35 años en circunstancias misteriosas y cuyo secuestro salpicó a los servicios secretos, la mafia y al propio Vaticano en uno de los crímenes sin resolver más sonados del país.

Las investigaciones avanzan lentamente y hasta la semana que viene no habrá datos concretos. Pero, de momento, fuentes del caso aseguran que los huesos pertenecen a una mujer -probablemente de estatura baja- y que la fiscalía, sin descartar otras hipótesis, trabaja “seriamente” sobre la posibilidad de que correspondan a Orlandi (medía 1,60 metros).

La semana que viene se conocerán los primeros resultados de los análisis científicos. Sexo, edad y antigüedad de los restos. Pero, de momento, la fiscalía trabaja bajo la hipótesis de homicidio voluntario: la sepultura de los cuerpos y su aparente aspecto reciente sugerirían un intento de ocultamiento de los cadáveres y no un entierro corriente.

La policía científica estuvo ayer buscando posibles pistas y objetos que aporten más información sobre el hallazgo. Cuando lleguen los primeros resultados, si se mantienen las coincidencias y el estado de conservación de los restos lo permite, se comparará el ADN de los huesos con el de las desaparecidas.