México.- El Gobierno mexicano reconoce al presidente Nicolás Maduro y, bajo el principio de no intervención en política, espera llevar «paz y diálogo» a Venezuela tras las protestas antigubernamentales, indicó este jueves el canciller, Marcelo Ebrard.

«México va a seguir esa postura. En síntesis, no intervención y disposición para contribuir con nuestro granito de arena a cualquier proceso que lleve paz y diálogo», afirmó el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

En la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, el canciller explicó que, tras las protestas de este miércoles y la autoproclamación del jefe del Parlamento, Juan Guaidó, como presidente de Venezuela, hasta el momento no se comunicó ni con el Gobierno venezolano ni con la oposición.

«México mantendrá abierta relaciones con el actual Gobierno de Venezuela, así como su sede diplomática», apuntó el canciller, que exhortó al diálogo que «evite» más violencia.

Explicó que la situación vivida en la nación caribeña este miércoles tiene «muy pocos precedentes» y afirmó que no acompañará «una acción de esta naturaleza», presumiblemente en referencia a Guaidó.

Nos preocupa la paz, los derechos humanos y la libertad, y coincido con la ONU que en primer lugar necesitamos hacer esfuerzos para reducir tensiones y evitar el escalamiento que lleva a violencia, destacó el canciller.

En su turno de palabra, López Obrador recordó que la Constitución mexicana apuesta por la «no intervención, la autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias y el respeto a los derechos humanos».

De estos valores, se desprende la actitud del nuevo Gobierno de México. De este tema y otros, no es que estemos a favor ni en contra, estamos por el cumplimiento de los principios constitucionales, señaló el líder izquierdista.

El mandatario remarcó que no quiere «confrontación ni pleitos» con ningún pueblo ni Gobierno del mundo.

Cientos de miles de venezolanos salieron este miércoles a las calles en todo el país para protestar contra el jefe del Estado, al que consideran un «usurpador» tras haber obtenido su reelección en unos comicios tildados de fraudulentos y no reconocidos por numerosos países.

Las protestas dejaron al menos 13 ciudadanos muertos, en una jornada en la que además Guaidó se autoproclamó presidente de Venezuela ante miles de seguidores en Caracas, lo que desató manifestaciones opositoras.