Addis Abeba, 28 Oct (Notimex).- El presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, expresó hoy su preocupación por la dificultad de conseguir médicos, enfermeras y voluntarios extranjeros que quieran trabajar en los países afectados por el virus del Ébola a causa del miedo.

En una conferencia de prensa en esta capital, junto con el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, y la presidenta de la Unión Africana (UA), Nkosazana Dlamini-Zuma, Jim dijo que África Occidental requiere más apoyo sanitario para combatir el ébola.

«En este momento, estoy muy preocupado acerca de dónde vamos a encontrar a esos trabajadores de la salud. Por el factor miedo muchos no quieren ir a muchos lugares”, afirmó, tras destacar que los países más afectados necesitan un mayor apoyo para combatir la epidemia.

«Tenemos que tener un flujo constante de trabajadores de la salud de África en los tres países afectados. El jefe de la Misión de la ONU para la Respuesta a Emergencias del Ébola, David Nabarro, nos ha dicho que necesitamos al menos cinco mil trabajadores de la salud externos», indicó el titular del Banco Mundial (BM).

“Espero -agregó- que los profesionales sanitarios puedan entender que cuando tomaron su juramento para convertirse en médico, enfermeros o en un trabajador de la salud fue precisamente para trabajar en momentos como éste”.

«Envío un llamado a todos los profesionales médicos en todo el mundo para que cumplan con su juramento de ofrecer atención, debemos redoblar nuestros esfuerzos», enfatizó el presidente del Banco Mundial (BM), según un reporte del sitio All Africa.

La presidenta de la Unión Africana dijo por su parte que los países del bloque han movilizado a dos mil trabajadores sanitarios a las naciones más afectadas por la enfermedad: Guinea, Liberia y Sierra Leona, con cerca de cinco mil víctimas fatales.

Dlamini-Zuma recordó que aunque la enfermedad no es nueva en el mundo, sus manifestaciones en estos países han sorprendido los conocimientos y la respuesta en todos los niveles -nacionales, continentales y mundial- que ha sido lenta.

Ban, por su parte, dijo que la transmisión del virus sigue superando la respuesta de la comunidad internacional, por lo que llamó a los Estados miembros de la UA a no imponer restricciones o cerrar sus fronteras para que los misioneros puedan llegar más rápido a las zonas afectadas.

El jefe de la ONU expresó su preocupación por la «estigmatización» que han adoptado en varios países hacia el personal médico y el voluntariado que regresa de las misiones humanitarias en África Occidental, principalmente procedentes de Liberia, Sierra Leona y Guinea.

El diplomático elogió los esfuerzos «desinteresados» de los trabajadores de salud en los países afectados por el ébola y reiteró su rechazo a las cuarentenas a las que son forzados al regresar a casa.

«Ellos no deben ser sometidos a restricciones que no tienen base científica. Ellos no deben ser estigmatizados por su servicio desinteresado», afirmó, luego de que la enfermera Kaci Hickox fue aislada el sábado, tras su llegada al aeropuerto internacional de Newark.

«Siento que se han violado mis derechos humanos básicos», dijo Hickox al ser aislada, pese a insistir que no mostraba ningún síntoma y que había dado negativo para la enfermedad, que hasta ahora no tiene cura y que se manifiesta con fiebre alta y severas hemorragias.