Rachel Pighills es una británica de 33 años a la que varias dolencias acumuladas han hecho que su vida corra peligro si realiza un gesto tan natural y a veces involuntario como girar la cabeza hacia un lado. En su caso, el izquierdo. Hacerlo podría suponer una decapitación interna que le causaría la muerte. En busca de una solución, hace unos días Pighills se desplazó a Barcelona para acudir a una de los pocos especialistas que podría salvarle la vida.

Antes de su viaje a Barcelona esta madre de 33 años reconoció en una entrevista con la BBC lo “aterrada” que se sentía con el inminente viaje. Sin embargo, superó sus miedos, el vuelo fue bien y el pasado 16 de octubre aterrizaba en la Ciudad Condal “muy agotada y cansada” pero “a salvo”, como contaba ella misma a través de la página de GoFundMe en la que busca recaudar fondos para poder costear el tratamiento que necesita. Del objetivo de 135.000 libras han sumado poco más de 14.000.

Según ha explicado a la cadena británica, su problema es que padece, entre otras cosas, invaginación o impresión basilar. Esto provoca que su cráneo se hunda sobre la columna y presione el tronco encefálico. Su cuello no soporta el peso de su cabeza y por eso lleva un collarín que le ayuda a sujetarla, pero que solo puede usar durante cuatro horas al día.

En su relato a la BBC, Pighills ha contado que su “cerebro se desploma sobre mi conducto raquídeo y la parte posterior de mi cabeza es inestable. Se disloca parcialmente cuando giro hacia la izquierda. Si se disloca por completo, eso sería decapitación interna y moriría al instante”.

Una situación complicada que, sin embargo, parece que tiene solución. El problema es lo arriesgado de las operaciones a las que debe someterse, que solo las realizan tres cirujanos en todo el mundo y que para pagarlas necesita reunir casi 160.000 euros.

En la mencionada página de GoFundMe la familia va publicando actualizaciones de manera regular sobre su estado y cómo está siendo su visita a Barcelona, que se ha visto afectada de alguna manera por las protestas tras darse a conocer la sentencia del procés.

Pighills está siendo atendida en Centro Médico Teknon y ha agradecido el trato que está recibiendo tanto a la clínica como a Neuroinstitut Oliver & Asociados como al doctor Gilete, quien lleva su caso. En Barcelona les han comentado que su situación es más grave de lo que pensaban y que aunque las cirugías conllevan cierto riesgo no hay otra opción que someterse a ellas.

Su marido, Guy, reconoce que la situación está siendo muy dura porque cuando no están juntos no puede dejar de pensar en qué se va “a encontrar cuando vuelva a casa. ¿Estará bien?». Sobre las operaciones, reconoce que pese al temor, “me encantaría que ella se sometiera a la cirugía y recuperase un poco de normalidad e independencia”.

Con información de Yahoo Noticias