Caracas, 15 Jun (Notimex).- Las tensiones entre Venezuela y Guyana generan suspicacias entre analistas que creen que el gobierno local podría usar el tema para desviar la atención de la población, o como hipótesis sobre un presunto descontento militar en la materia.

“Preocupa cómo se ha manejado el tema de Guyana porque podría tener que ver con lo que siempre ha buscado el gobierno, que es encontrar un enemigo externo para tratar de nuclear a la población”, explicó el internacionalista Juan Franciso Contreras.

En diálogo con Notimex, Contreras señaló que la estrategia del gobierno podría ser usar el argumento de patriotismo para distraer a la población por las críticas por violaciones de derechos humanos o la crisis económica.

“El gobierno podría querer evitar la responsabilidad que tiene de llamar a elecciones (parlamentarias previstas para este año), evitar lidiar con las denuncias de violaciones de derechos humanos o una economía calamitosa”, argumentó.

La reciente escalada de tensiones ocurrió cuando a principios de mes el gobierno emitió un decreto estableciendo sus zonas marítimas en aguas que Guyana reclama como propias en la frontera oriental.

Esta escalada se produce luego de que un buque de exploración de la petrolera estadunidense ExxonMobil encontrara petróleo en la zona marítima del Esequibo, un territorio bajo soberanía guyanesa, pero reclamado por Venezuela.

Por su parte, la dirigente opositora María Corina Machado, aseguró que el decreto «fue la respuesta de los integrantes de la Fuerza Armada Nacional (FAN) ante el silencio y la negligencia» del gobierno para defender el reclamo territorial.

Sadio Garavini, exembajador venezolano en Guyana, subrayó que «el decreto contradice todo lo que ha hecho la cancillería hasta ahora», que había decidido guardar silencio ante la concesión a la ExxonMobil.

«Por un lado tienes una cancillería absolutamente tímida, que no hace lo que debería hacer y, por el otro lado, tienes al Ministerio de la Defensa que se va al otro extremo”, argumentó el exdiplomático.

Garavini advirtió que el decreto llega al extremo de que «no solo se mete en aguas definitivamente guyanesas sino de Surinam», algo que mostraría la «falta de seriedad» del gobierno para delinear una política coherente sobre el Esequibo.

El doctor en Ciencias Políticas coincidió en que el lenguaje militar que se usa en el decreto hace sospechar que el mismo emanó de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y podría haber sido avalado por la cancillería sin saber sus implicaciones.

«¿Hay alguna diferencia entre la FAN y la cancillería? ¿No se dieron cuenta en la cancillería de lo que estaban firmando? En este gobierno todo es posible, no me extrañaría», concluyó Garavini.

EEMB.