Tripoli (Agencias).- El tribunal de lo penal de Trípoli condenó a muerte al Seif al Islam, hijo de Muamar el Gadafi, y a otros ocho altos exfuncionarios destacados de su régimen por la represión violenta cometida durante las revueltas de la Primavera Árabe en 2011.

Además de Seif al Islam, la Corte dictó pena capital al exjefe de los servicios secretos del exdirigente libio, Abdala al Sanusi, y el último primer ministro del régimen de Gadafi, Al Baghdadi al Mahmudi.

Los tres fueron condenados por su vinculación con la represión que siguió al levantamiento popular armado en febrero de 2011 y que desembocó en la caída del régimen gadafista en octubre de ese mismo año.

En el juicio, en el que estuvieron presentes 29 de los 38 acusados, también fueron condenados el expresidente de los servicios secretos exteriores, Abuzid Omar Durda; el antiguo responsable de Guardia Popular, Mansur Du, y el expresidente de Seguridad Interior, Milad Raman.

Sólo cuatro de los acusados no fueron condenados a muerte, entre ellos el exministro de Relaciones Exteriores Abdelah Al Aati.

El primogénito de Gadafi –nacido en Trípoli el 25 de junio de 1972, y designado por su padre como su sucesor al frente de la Yahamiriya, nombre dado por Gadafi a la nueva República en 1977– no asistió a las nueve sesiones anteriores del tribunal, que siguió por videoconferencia.

Seif al Islam fue detenido en la ciudad de Zintán, a 159 kilómetros al suroeste de Trípoli, por las milicias que se han negado a entregarlo al gobierno de Trípoli desde su captura en noviembre de 2011.

La mayoría de los otros acusados fueron detenidos en Trípoli, controlado por la milicia islamista de Fayer Libia (Amanecer de Libia), afín al gobierno rebelde de Trípoli.

Seif al Islam Gadafi había sido requerido por la Corte Penal Internacional (CPI) para juzgarlo por crímenes contra la humanidad, pero las autoridades rechazaron su entrega con el argumento de que el juicio del hijo de Gadafi, considerado su sucesor, era un derecho del pueblo libio.

En 2000, el nombre de Seif al Islam Gadafi se conoció a nivel internacional cuando comenzó a actuar como mediador en la liberación de un grupo de rehenes occidentales que la organización terrorista Abu Sayaf mantenía secuestrado en la isla filipina de Jolo.

A partir de este momento inició un papel de mediador en la gestión de conflictos, como el asunto de las indemnizaciones que Trípoli tuvo que abonar en 2003 a los afectados por el atentado de Lockerbie. Esto, unido a su gestión en torno al desmantelamiento del programa nuclear en 2004, permitió el regreso de Libia a la comunidad internacional.

En octubre de 2009 fue propuesto por su padre para ocupar el puesto de coordinador de los comités populares y sociales, el segundo en importancia en el país. Saif el Islam se convirtió así en el heredero político del coronel.

El grupo Human Rights Watch, con sede en Estados Unidos, dijo que el juicio contra Seif al Islam Gadafi y los otros acusados estuvo “socavado por serias violaciones de proceso” y pidió una revisión independiente al Tribunal Supremo.

“Este juicio ha estado lleno de acusaciones persistentes y creíbles sobre brechas en el proceso de un juicio justo que merecen una revisión independiente e imparcial”, destacó Joe Stork, subdirector de la ONG para Oriente Medio y Norte de África.

“Las víctimas de los serios crímenes cometidos durante el levantamiento de 2011 merecen justicia, pero esta solo puede ofrecerse a través de procedimientos justos y transparentes”, apuntó.