Estado de México, México.- Camila, la niña de nueve años que fue abusada y posteriormente asesinada horas antes de celebrarse el Año Nuevo, le pidió a su padre si le prestaba un encendedor porque iba a quemar unos ratoncitos afuera de la casa, pero después desapareció sin dejar rastro.

«Mi hija, el 31 de diciembre como a las 7 de la noche, me dijo si le prestaba un encendedor porque iba a quemar unos ratoncitos afuera de la casa y le dije que lo tomara de mi mochila», relató José Manuel, padre de la menor.