Un jovencito que cursaba sus estudios en la escuela secundaria General número 6, profesor Rigoberto Castillo Mireles, ubicada en la colonia unidad modelo, se quitó la vida la tarde de ayer, colgándose en el interior de su habitación, siendo encontrado por su madre quien pese a que pidió ayuda a los paramédicos de la cruz roja, éstos ya nada pudieron hacer por salvarlo.

Socorristas de esta institución acudieron a las 16:00 horas hasta la vivienda ubicada en la manzana 13 lote 10 en las calles asentamientos humanos y cruce con la calle honestidad, en donde le brindaron los primeros auxilios al menor de nombre Mario Castillo Rodríguez de 14 años de edad, el cual por desgracia ya no presentaba signos vitales.

Ante estos hechos los paramédicos dieron parte a las autoridades de la policía ministerial acudiendo a dar fe delos hechos, la agente sexta del ministerio público quien tras levantar las evidencias ordeno el traslado del cuerpo a la morgue para la necropsia de ley.

El jovencito, que escapo por la puerta falsa, era hijo del matrimonio formado por el microbusero Rogelio Castillo Navarro de 47 años de edad y de la señora Beatriz Benigna Rodríguez Limón de 45 años, todos con domicilio en ese mismo lugar.

Fue la madre de familia, quien dijo a los elementos policiacos, que había mandado a su hijo a la escuela, pero fue regresado por la orientadora de nombre “Margarita”  ya que traía el pelo largo pese a que se lo había cortado hacia unos días, siendo la misma mentora quien le hablo para confirmar que su hijo estuviera en la casa, diciéndole además que ya no lo soportaba porque era muy mal portado.

Explico que la mentora le indico que acudiera al plantel educativo para que recogiera sus papeles y la guía para los exámenes.

La madre continuo diciendo que su hijo llego y le comento los hechos, pero siguió haciendo las cosas de manera normal e inclusive le llevo el lonche a su padre y regresando a su  cuarto en donde lo encontró colgado.

Para llevar a cabo su fatal decisión el jovencito utilizo una cuerda de Nailon atando un extremo a una de las vigas del techo de su cuarto y el otro a su cuello para dar el salto mortal.