Por: Alejandro Echartea

Vecinos del 16 Conrado Castillo de esta capital denunciaron ante este medio de comunicación el problema de contaminación auditiva que padecen por parte la tienda Carne Mart, la cual desde hace casi un año hace uso de altavoces a todo volumen para promocionar sus productos. Por esta razón este reportero se trasladó la tarde de ayer a este lugar para confirmar dicha denuncia.

Entrevistada una vecina del sector -quién pidió omitir su nombre para evitarse problemas con los trabajadores de dicho comercio- aseguró que el problema de contaminación acústica inicia desde temprano por la mañana, “desde las 8 y ya está prendido el sonido”.

No obstante la ama de casa aceptó que hasta el momento los vecinos no se han acercado a los gerentes de Carne Mart para plantearles su molestia, “sí es molesto porque por ejemplo para acá yo no puedo ni oír bien la tele”, del mismo modo apuntó que esta situación es continua durante todo el día hasta las 8 de la noche.

“El sonido pues lo ponen ellos como promoción -¿verdad?- pero el sonido es exagerado, a veces estoy adentro de mi casa y le subo a la tele todo el volumen y le gana el sonido de afuera”. La vecina inconforme consideró que los gerentes de esta carnicería deben de contar con un horario y un volumen moderado para poder operar.

Del mismo modo otro vecino del lugar consideró que es lícito que un comercio de este tipo haga uso de tácticas comerciales como el perifoneo para promoverse, no obstante, indicó que deben de ver la manera de no afectar a terceros, “tienen que bajarle al sonido sobre todo los domingos, deben ser respetuosos de terceras personas ya que la gente los domingos está descansando”.

Al igual que la ama de casa entrevistada con anterioridad, el entrevistado coincidió en que los trabajadores de la carnicería tienen que moderarse y poner reglas, “no sacar una bocina y ponerla a unos decibeles tan exagerados y perjudicar a todos los vecinos que están descansando, ahí debe de intervenir el Municipio que es quien debe de reglamentar eso”.

La contaminación auditiva puede ocasionar trastornos físicos como la pérdida paulatina de la capacidad auditiva en el ser humano así como psicológicos como la paranoia o el estrés; según la Organización Mundial de la Salud –OMS- el límite auditivo recomendable es de unos 70dB –decibeles- en zonas urbanas.