Por: Alberto de la Fuente.

 LLERA, TAM.- Con cerca de noventa años cada uno, viven, sonríen y agradecen al creador seguir en este mundo, aunque sus carencias sean muchas y muy variadas.

Este matrimonio que habita en las márgenes del río Guayalejo en la comunidad Buenavista, vegetan abandonados por sus familiares, cuentan los vecinos que tienen hijos pero estos radican en otras ciudades, por lo que les es imposible visitarlos constantemente, aunque ellos, como buenos padres justifican su abandono.

Este sábado que recién pasó, recibieron una visita inesperada, que agradecieron hasta con lágrimas que amenazaron con traicionar a «Don Lupe», el jefe de esta familia, un viejecito bonachón, dicharachero que vive de los recuerdos y se alimenta con una sincera sonrisa que contagia quienes los visitaron ese día.

«Las de cocodrilo se le quieren salir», exclamó doña Guille, señalando a Don Lupe, enseñando una sonrisa que mostró sin pena la ausencia de dientes, mientras saboreaba su café de olla, que compartió con el alcalde visitante.

«Qué bueno que viniste y te acordaste de nosotros m’ijo», así recibieron a Héctor de la Torre Valenzuela, el popular «Sapo», quien encabezaba una cabalgata con motivo del Aniversario el Ejido Mariano Escobedo y por ese motivo recorrió la Riviera del Río Guayalejo, en donde están enclavadas estas productivas comunidades.

Dicen que con la intención basta y sobra, Héctor Manuel, el alcalde de Llera, les llevaba un taco -huevito, con Chile y frijoles- pero su verdadera intención era conocer de cerca las necesidades de los ancianos, pues para su administración y la Presidencia del DIF que bien atiende la Señora Patricia Quintanilla Arcos, los ancianitos de Llera son una prioridad.

Lograr la felicidad y su bienestar de los llerenses y más de los abuelitos, no cuesta mucho y esto quedó demostrado, cuando con su peculiar estilo les dijo, «díganme que necesitan, aquí estamos para ayudarlos».

Don Lupe que le agarra la palabra, «Solo dámele una emparejadura al solar, mira que hay un hoyo que quiero tapar y yo ya no puedo trabajar, casi ya no veo bien».

Doña Guille, que saboreaba su café, con esa chispa que todavía conserva y que se le refleja en la arrugada piel de su rostro que una vez fue de lozanía y belleza le dijo: «Mira mijo, yo quisiera que me ayudaras a ponerme mis dientes, mira que me gustan mucho los chicharrones duritos y ya no puedo saborearlos».

Ambas cosas, se les van a resolver, les manifestó el alcalde, pero no solo para que coma chicharrones, sino para que también le dé de mordidas a Don Lupe, motivando la risa de los ahí presentes.

Héctor de la Torre Valenzuela, alcalde de Llera, de acciones rápidas y concretas, en ese mismo momento contactó la cita con el odontólogo y le dio órdenes a su secretario para cumplir el encargo Doña Guillerma García y Don Guadalupe Hernández, quienes son un par de viejecitos que agradecen al creador su tránsito por esta vida con una sonrisa que a todos contagia, son un ejemplo de vida para muchos.

…Cumplir con su gente no cuesta nada, o casi nada y eso es lo que hace el alcalde Héctor Valenzuela en este municipio.