Por: Alejandro Echartea

 

Desde que el pasado martes 15 de enero aumentara la tarifa del transporte público local en 1.50 pesos para quedar en 8 pesos por adulto, y que los estudiantes y adultos mayores con credencial del INSEN se quedaran sin ninguna modificación en 5 pesos, don Juan González, chofer de la ruta 23 Corregidora-Framboyanes, ha notado que ahora hay más estudiantes utilizando el servicio.

Entrevistado en la terminal de la ruta en la colonia Nueva Era el chofer que manifiesta andar levantado desde temprano –y exhibe profundas ojeras que corroboran su dicho-, dice: “sale mucho boleto chico, o sea, no hay boletos de grandes, mucha gente ya trae credencial de estudiante, gente que tú conoces y que has visto que pagan el boleto completo”.

Apenas el pasado sábado el secretario general del Sindicato de Microbuses Verdes y Radio Taxis Correcaminos, Ramón Hernández Manríquez, revelaba ante un impreso matutino de la ciudad que el número de usuarios del servicio de transporte público había disminuido hasta en un diez por ciento.

No obstante el operador de microbús consideró que no es tanto que haya disminuido el pasaje sino que muchos de los usuarios se las han empezado a ingeniárselas para no pagar el boleto completo utilizando credenciales ‘apócrifas’ para hacerse pasar por estudiantes, “muchas de las veces se suben y pagan con la credencial y la credencial te la voltean y no te enseñan la foto, ¿qué les puedes decir?, no les puedes decir nada”.

Juan Sánchez recordó que el tiempo con que se cuenta para completar una vuelta es muy limitado y que por esto no tienen el tiempo suficiente como para checar detalladamente cada credencial de estudiante que muestran al abordar la unidad.

El chofer refiere que es comprensible que para el pasajero cotidiano de las diferentes rutas de la ciudad se le complique pagar tan precipitadamente un aumento tan drástico pero resaltó que este ya era necesario, “yo pienso que el aumento es justo, ¿no?, para mí, nosotros como choferes nos levantamos… venimos y nos formamos aquí a las 2 o 3 de la mañana y llegamos hasta las 9 o 10 de la noche, es doble jornada”.

Asimismo agregó, “pero para nosotros es lo mismo, nos pagan tanto por ciento y es lo mismo que vamos a ganar, diferencia para nosotros no hay, quién sabe para los dueños si para ellos es un poquito más desahogado”, aseveró el fatigado trabajador.

Cabe recordar que en la ruta 23 se realizan diariamente un promedio de 5 o 6 vueltas con dos horas de duración cada una lo cual se traduce en más de 12 horas de circulación continua, esta ruta parte de la colonia Nueva Era al nororiente de la ciudad y cruza por el centro hasta llegar al TEC de Victoria y las colonias Praderas y Framboyanos en el norponiente, “y llegamos hasta la torre y enfermería”.

Al trabajador del transporte se le preguntó si dentro de la modernización que se quiere realizar al transporte público en toda la entidad convendría incluir un seguro de gastos médicos para los operadores –considerando que todos los consultados en esta serie de entrevistas afirman no contar con seguro social-, indicó, “ahí es de cada quién, ya depende del dueño –de la concesión- si te da el seguro o no te lo da, eso hay que preguntárselo a los dueños si pueden o no pueden”.