Por: Eduardo Castillo Mtz.

Expertos en genética vegetal del Colegio de Posgraduados Campus Montecillo, denunciaron el desplazamiento que está sufriendo la agricultura tradicional en muchas zonas de Tamaulipas, problema que pone en riesgo la sobrevivencia de esta actividad milenaria.

De visita en Ciudad Victoria para participar en un foro académico, el Dr. José Agapito Pecina Martínez, lamentó que los investigadores y expertos en materia agropecuaria, sigan sin ser tomados en cuenta, a la hora de estructurar líneas que tienen que ver con la producción del campo.

“La investigación debe otorgar siempre beneficios a la sociedad, lamentablemente en México los proyectos siempre se hacen para el beneficios personales”, indicó. Tras destacar que entre los productos más dejados de lado está el maíz, aún y cuando el grano es imprescindible en la cultura mexicana, “consumimos este producto en muchas presentaciones, bueno incluso actualmente hasta las mujeres lo usan en sus mejillas en productos de belleza”.

“Desgraciadamente en nuestro país tenemos un abismo en entre la agricultura la empresarial y la tradicional, se trata de una competencia desleal que está desplazando a quienes siembran poca superficie del grano”, asentó.

Explicó que en México se destinan 1.5 millón de hectáreas para la siembra del maíz, superficie que produce alrededor de 9 millones de toneladas del grano, sin embargo aseveró que, existen otras 6.5 millones de hectáreas que se siembran por familias en pequeñas castidades.

“Es la parte fuerte, 1.5 millón de agricultores que se encargan de hacer esto, ahí es donde existe mayor diversidad de maices, porque cada productor tiene desde dos hasta diez maices diferentes”, apuntó.

“Sin embargo el rendimiento promedio de una agricultura a otra es abismal, en una levantan 8 toneladas por hectárea, y en la otra solo 1.5, pero ese maíz le permite a la gente comer todo el año”, subrayó.

Refirió que el problema de la pérdida del material genético, tiene que ver también con el cambio de cultivos que se creen más rentables, “aunque no se compensa la pérdida del germoplasma, y en los últimos años, se ha agudizado el problema por la intensión de introducir materiales genéticamente modificados o transgénicos, aunque en México siguen siendo prohibidos”.

Puntualizó que en Tamaulipas existe el mismo problema que en todo el país, sobre todo en la frontera, zona que se considera la más fuerte en producción, “los agricultores más importantes económicamente, quieren usar materiales transgénicos para probarlos y quitar tabúes, pero con ello se van a perder los maices nativos, como el Carmen o el San Juan, que son nativos del centro de Tamaulipas y que son reconocidos como altamente productivos por el INIFAP, hay también híbridos y variedades que se han dejado de sembrar por la presión de particulares, que llevan el liderazgo que no tienen nuestros investigadores”, concluyó.