Por: Eduardo Castillo 

Desde hace muchos años, la Plaza Hidalgo de Ciudad Victoria, ha sido víctima del descuido de la autoridad, y hoy condenada al olvido, se ha vuelto territorio de malvivientes y vendedores, que han convertido el otrora espacio familiar en tierra de nadie.

De día la plaza parece brillar con sus mejores galas, pero apenas cae la noche, y sus jardines y bancas se llenan de malvivientes y prostitutas, gente que no encontró cupo en la llamada zona roja, ubicada apenas a unas cuadras del centro de la ciudad.

El escenario se vuelve poco menos que absurdo, si ves los carros apilados para recoger músicos, mientras en las escalinatas del Teatro Juárez, muchas parejas parecen huir de los ojos indiscretos. Y lo logran en la mayoría de los casos.

A decir de Don Flavio, asiduo concurrente de la  Plaza Hidalgo desde hace 30 años, la situación empeora, cuando llegan los vendedores foráneos a instalarse en las denominadas ferias comerciales.

“La molestia de la gente es porque hacen sus necesidades en los jardines y en el peor de los casos en bolsas que luego abandonan en las bancas”, dice mientras su rostro se muesca de horror.

También ha habido quienes han tomado el quiosco para pernoctar, cuenta mientras me explica, “hace unas semanas que un señor se está quedando ahí, inclusive ya tiene cosas personales”.

Y como punta de lanza, puntualiza, “es curioso que con tanta vigilancia nadie se haya dado cuenta de lo que pasa en la plaza todos los días”.