Por: Rigoberto Hernández Guevara

Hace unos días, circuló en redes sociales un video con las imágenes de un grupo de estudiantes empujando un vetusto autobús de transporte escolar de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Concretamente, alumnos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

Aunque la imagen habla por sí misma, en otro apartado, los usuarios instalaron una fotografía donde se muestra, en contraste, los vehículos en que se transportan los funcionarios de rectoría de la misma universidad.

Hace unos meses, en este mismo medio, se documentó la queja de estudiantes del Centro de Lenguas y Lingüística Aplicada (CELLAP) de la UAT, pidiendo se cumpliera con los servicios básicos de las instalaciones que alberga esa institución, ya que no había ni papel sanitario.

Se suma la sensible queja de los estudiantes que, más que académicas, se orientan hacia la falta de inversión para proveer los necesarios recursos y para un mejor aprendizaje.

Se sabe sin embargo, que la UAT ha hecho recortes recientes en diversos rubros con el objeto de contener una crisis financiera que se alarga, y más cuando es sometida a la presión que ejerce la federación. Toda vez que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, declaró en pasados días que se hace una revisión a diversas instituciones del país entre ellas las universidades públicas.