Por: Alejandro Echartea

 

¿Sabía Usted que mientras todavía descansa por la mañana un chofer de microbús ya está levantado desde antes de las 5 de la mañana para llevarlo a hacer sus tareas rutinarias?, Últimas Noticias se dio a la tarea como cada miércoles de ir a platicar con estos trabajadores del volante para que sean ellos mismos quienes nos cuenten sus anécdotas de trabajo porque como mencionan: “este es un trabajo muy ingrato”.

“¿Está haciendo un reportaje de los micros?”, cuestiona un joven chofer al conversar con este reportero, “pues ponle que las autoridades arreglen la entrada a la colonia –San Marcos- porque está bien gacha y luego los usuarios se quejan con nosotros”. “Pero para eso necesito que alguien me de una entrevista”, respondo. “Nó, yo no”, menciona el trabajador, “luego digo algo que no le guste al patrón y para qué quieres”.

Los trabajadores de la Ruta 18 ‘San Marcos-Central’ se muestran reservados, nadie quiso dar una entrevista formal pero de manera anónima y poco a poco en grupo se fueron animando a contar aspectos de su vida laboral como que inician a trabajar a las 5:30 de la mañana, que esa es la hora de la asignación de las corridas del día, que la última salida de la terminal es a las 8:30 de la noche y que el último micro regresa poco antes de las 10 de la noche a la terminal ya que la corrida completa es de una hora con diez minutos.

En un promedio un chofer realiza hasta 9 recorridos diarios lo cual significan 10 horas continuas tras el volante, “los tiempos son demasiado castigados en esta ruta”, indica otro chofer que se prepara para salir, “sale un microbús cada 7 minutos”.

En esta ruta solamente circulan 14 unidades lo cual le da muy poco tiempo a sus trabajadores para poder descansar y para alimentarse adecuadamente, esto ocasiona problemas de salud en los trabajadores del volante por la mala alimentación que ingieren ya que al carecer con un horario que les permita ir a sus casas para alimentarse sanamente estos tienen que comer lo que haya “aprisa” así como ingerir comida chatarra para saciar el apetito generándoles problemas de sobrepeso o gastrointestinales.

“Yo me desmayé una vez allá por el 7 bulevar”, recuerda uno de los choferes de paso, ¿por qué te desmayaste? se le preguntó, “pues yo creo que por la alimentación, aquí uno no tiene tiempo para comer como se debe”.

Otro de los choferes manifestó tener ese día una enfermedad estomacal desde la madrugada y que aun así tuvo que salir a trabajar bajo esas condiciones, “en casi todas las corridas del día llego y directo salgo al baño”, menciona de manera chusca el operador.

Cabe destacar que por cada minuto que los choferes llegan tarde a los puntos de checado –los cuales son vía satélite- se les cobran diez pesos de multa, no obstante si en un solo turno un chofer se atrasa más de 4 minutos entonces es castigado con 3 días de suspensión, esta medida los obliga a manejar apresuradamente para poder cumplir con sus tiempos.

“El tráfico en el centro está bien gacho”, apunta un recién llegado y explica que en esa corrida no hizo alto en el bulevar para no perder tiempo y no ser castigado. En esa corrida solamente vendió 8 boletos –pasajes-. Otro más al escuchar esto comenta que sólo vendió 12 boletos en el mismo trayecto de la Central a la terminal.

Los trabajadores tienen sus reservas de hacer o de decir algo que pueda llegar a molestar a sus patrones -a los dueños de las concesiones- y que estos por algún motivo les quiten el trabajo que tanto aprecian, “tómale fotos a los micros más nuevos para que vean que ya nos llegó la modernización”.

Señalan que los micros más nuevos con que cuenta la ruta son uno del 2012 y otro del 2008, en contraste, algunas de las unidades de la ruta están en malas condiciones mecánicas, una de ellas requiere de 4 litros de aceite a diario para poder funcionar, otra más de 2 litros de aceite.

“Este sí te va a dar la entrevista, tiene bastantes años trabajando de chofer de microbús”, indican del operador que desciende de un microbús recién llegado. El referido baja de su unidad y tras reportarse con el checador se agrupa con sus compañeros para descansar unos cuantos minutos: “No pues yo que te puedo decir, mejor espérate al que sigue porque ese sí tiene bastantes anécdotas que contarte”, dice el trabajador de manera evasiva tras 12 horas de trabajo.