Las solicitudes de amparos de parejas “gay” que desean oficializar sus uniones en Tamaulipas están aumentando y el Supremo Tribunal de Justicia del Estado resolvió legales estas uniones; pero la Iglesia sigue diciendo ¡no!

El obispo de la Diócesis de Victoria, Antonio González Sánchez, pidió a los diputados locales no acceder a legislar sobre este tema.

Antonio González entiende el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, no entre personas del mismo sexo; aún y cuando civilmente lo que vale es lo se asienta en la ley.

El obispo que para no variar se mostró reacio al abordar el tema, aclaró no estar en contra de los homosexuales que desean contraer matrimonio.

Pero insistió que las uniones entre personas del mismo sexo va en contra de la naturaleza, “pues aquí no es cuestión de la religión, no es que la iglesia católica diga esto o lo otro, ni es cuestión de religión simplemente es cuestión de la naturaleza”.

De ahí que rechazó la idea de que a nivel local se legisle para legalizar las uniones entre personas del mismo sexo.

“No es que yo rechace a los homosexuales como tampoco la iglesia los rechaza, simplemente que no se puede hablar de matrimonio, el termino matrimonio siempre es hombre mujer”.

González Sánchez, insistió que la iglesia no cuestiona el amor o afecto entre dos personas del mismo sexo, pero reiteró que la postura de esta institución con respecto a las uniones gay es de total rechazo por lo que una legislación del matrimonio igualitario como las vigentes en otras entidades entre ellas el DF, no será avalada por la institución católica.

Cabe señalar que antes del matrimonio igualitario en el Distrito Federal, la Ley de Sociedades de Convivencia, vigente desde 2006, reconocía las uniones entre personas del mismo sexo mediante un convenio que no otorgaba el derecho de filiación y seguridad social para los convivientes. No constituía un acto que modificara el estado civil de las personas contrayentes pues los firmantes permanecían «solteras» (os) a diferencia del matrimonio contraído ante un juez del Registro Civil.

En ese sentido, el Distrito Federal se convirtió en la decimocuarta jurisdicción del mundo que legaliza las nupcias entre homosexuales.