Por: Alberto de la Fuente Moreno 

Esta joya arquitectónica, edificada en plena Sierra de Casas, en el siglo XVII fue utilizada por los frailes españoles como misión, para evangelizar a los indios pames y janambres, que eran los que al parecer poblaban estas montañas. Pero al paso de los siglos, ya en la civilización moderna, en tiempos de la Revolución varios trabajadores se organizaron para pedir al gobierno que los dotara de estas tierras para trabajar, siendo beneficiados por una resolución presidencial en 1932, naciendo así el ejido Los Ángeles.

Pero un mal día llegaron a comprar parte de estos terrenos los Hermanos Lara Tijerina, Mariano y Enrique este último mejor conocido también como «El Manotas», maestros con cartera en el SNTE y en el partido Nueva Alianza, donde son personas influyentes, según el decir de los ejidatarios de Los Ángeles y vecinos de los antes mencionados

A partir de ese tiempo se perdió la tranquilidad de sus habitantes en estos parajes Tamaulipecos, pues se han enfrascado en un litigio, primero por la servidumbre de paso y ahora por la negativa de enterrar a sus muertitos, pues los del rancho, no dejan que los del ejido, llamado también «Los Ángeles», les prohíben el paso al cementerio, aunque de todos modos lo hacen, aun y con las amenazas que han recibido.

Mientras eso sucede, varios ejidatarios y comuneros entrevistados coincidieron en señalar que por culpa de estas litigios, ahora no podemos aspirar a mejorar este lugar, pues es urgente un puente de acceso, pues hay que cruzar el río, así como reconstruir el camino al cementerio, que con el paso del tiempo se ha deteriorado hasta hacerlo intransitable, aun para un cortejo fúnebre.

Los hermanos Lara Tijerina, apoyados en sus «Palancas», dicen los ejidatarios, hasta nos han acusado en la COEPRIS, dependencia del sector salud, hasta donde acudimos con una doctora llamada Socorro Puga, quien hasta nos amenazo y nos acusó que por lo escabroso del terreno ya no enterráramos a nuestros difuntos en ese lugar, pues le habían informado que había cuerpos saliendo de sus sepulturas, lo que es una patraña que utilizaron para acusarnos.

Al final de la entrevista con ella, nos aconsejó que buscáramos otro lugar para panteón, porque ellos tenían la razón, por lo que cada día que pasa se decepcionan mas de sus autoridades, pues a pesar de que el actual alcalde es compañero nuestro no ha movido nada, «hasta parece que les da la razón», dice resignado a su suerte, don Genaro Barrón Zúñiga, quien afirma ser Nieto de los primeros derechosos en este ejido, donde nació, creció y formó una bonita familia.

Entrevistado al respecto, el alcalde Santiago Ávalos, aclaró, que se mantiene al margen de este problema, que ya está en manos de las autoridad competentes y él como autoridad municipal no tiene injerencia, pero está muy al pendiente de como se desarrollen los hechos y que será respetuoso del fallo de las instancias que llevan el caso.

Cabe mencionar que este lugar es un semillero de políticos, pues el actual alcalde es ejidatario de este lugar y Javier Barrón, ex alcalde y oficial del Registro Civil en la actualidad, también es residente de este lugar.

Mientras tanto, todos, comuneros y ejidatarios, «viven con el Jesús en la boca», pues cualquier día se desata la violencia, pues mantienen con candado las entradas a este lugar y hasta para visitar a sus muertos tiene que pedirle permiso a los hermanos Lara Tijerina, que actualmente se proclaman dueños de estos terrenos y de las ruinas arqueológicas que ahí se encuentran y que en la actualidad están convertidas en panteón que se disputan estas dos y varias comunidades de los alrededores para enterrar a sus muertitos.

 

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