Por: Eduardo Castillo Mtz.

Además del sonado caso de San Fernando, en el que murieron 72 migrantes en agosto del 2010, existen otros que no son revelados a la opinión pública, porque muchas personas están siendo secuestradas o desaparecidas a su paso por Tamaulipas, aseguró la Alta Comisionada de las Naciones Unidades para los Derechos Humanos, Carolina Moreno Díaz.

De visita en Ciudad Victoria para hablar del fenómeno migratorio en una universidad local, Moreno Díaz aseveró que Tamaulipas es uno de los corredores más peligrosos del mundo para los migrantes y es que sostuvo, que aún con toda la vigilancia policial, siguen desapareciendo personas en todo el país.

“Es muy relevante que se estén tomando las acciones para cambiar las cosas, pero sí debemos ponernos a pensar en los migrantes que pasan por México, en por qué sabiendo del peligro deciden arriesgarse, y la verdad es que son tan pobres que no tienen otra alternativa, aunado a que sus países son igual o más peligrosos…”.

“Dejan a sus familias y viajan casi siempre sin recursos, luego se internan en México como irregulares, en otros contextos les dirían ilegales, pero en derechos humanos no, porque creemos que la existencia de una persona no puede ser ilegal”.

“Todo esto los hace muy vulnerables, esto exige que el estado haga políticas pensado en esta situación, porque las personas que andan en el tránsito por México son víctimas de múltiples violaciones de derechos humanos, incluidos secuestros y desapariciones, que provienen de grupos delictivos, que muchas veces están coludidos con agentes estatales”.

Señaló que para evitar esto, es necesario identificar y fortalecer las redes de apoyo con que cuentan estás personas, tales como los albergues y centros de atención a migrantes, “que están manejados por la sociedad civil, y que muchas veces son amenazados por delincuentes y por la misma sociedad que ve a los migrantes como una mala influencia”.

Finalmente, reconoció que atender a los migrantes es complicado porque las personas no están en un solo lugar y por ende no se les puede ofrecer ayuda psicológica por ejemplo, pero sintetizó que es un deber de las instituciones mexicanas el garantizar la seguridad de quienes transitan por el territorio nacional, sean migrantes o no.