Puebla (Agencias).- Maribel Pérez y los cinco integrantes de su familia llevan un año viviendo en el camellón frente a su casa en Metepec, Atlixco, que quedó destruida por el sismo del pasado 19 de septiembre.

En una pequeña casa de campaña, donada por chinos, tienen una cama, una pequeña mesa y una cocina, todos los días llueve y temen que el frío del invierno que se avecina los siga enfermando.

Metepec, está a solo media hora de la capital de Puebla y aun así es una de las comunidades en las que los afectados no han podido recuperarse de los estragos del sismo. Una de ellas es Maribel Pérez que enseñó a Periódico Central las condiciones precarias en las que viven desde hace un año.

Además de la casa de campaña colocaron lonas y algunos muebles para pasar el tiempo en el exterior, adentro solo se acomodan para poder dormir.

Del frío me he estado enfermando pero ahí la hemos pasado, mi tía vende dulces y con eso nos ayudamos.

Ella refiere que el gobierno federal ya le entregó 90 mil pesos en una tarjeta pero que el dinero solo lo puede usar para material de construcción, pero no tienen recursos para pagar la mano de obra.

El gobierno les dio un cuarto de lámina para seis

Otro caso similar es el del señor Javier, quien vive en un pequeño cuarto de lámina que le regaló el gobierno. Javier duerme ahí con su esposa y cuatro hijos, su casa también está en frente y quedó completamente destruida.

El señor, quien prefirió no dar su nombre, refirió que el gobierno federal aún no deposita los 90 mil pesos que prometieron para la reconstrucción y ha perdido la esperanza de recibir el recurso.

Justo cuando Periódico Central hacía el recorrido, personal de la Sedatu vistió al señor y le pidió sus datos para verificar que el dinero ya hubiera sido depositado en su cuenta. La dependencia informó que todos los damnificados ya deben de tener los recursos.

Además de los habitantes afectados, más de 600 alumnos de la primaria Belisario Domínguez, llevan un año tomando clases en aulas móviles colocadas en un campo de futbol de Metepec.

Las aulas están bien acondicionadas y cuentan con mobiliario nuevo, el problema es que deben ir al baño en baños móviles y que cuando llueve no pueden salir del salón.

La escuela, es la más grande de la zona, pero los trabajos de remodelación no han terminado.

Más de 600 alumnos llevan un año tomando clases en aulas móviles

Un año y el escombro sigue en las casas afectadas

En Atlixco los estragos del temblor siguen siendo evidentes: calles cerradas, edificios apuntalados y hasta escombro que en 365 días no le ha dado tiempo a las autoridades de levantar. La queja es unánime: “no hubieron recursos suficientes por parte del gobierno y quienes han podido levantar sus casas lo han hecho con recursos propios”.

Atlixco es considerado Pueblo Mágico, se encuentra a unos 30 minutos de la capital de Puebla y fue uno de los municipios más afectados por el sismo que azotó el centro del país la tarde del 19 de septiembre de 2017.

Hoy, a un año de la tragedia, edificios como el ex Convento del Carmen y la Parroquia de la Natividad, no llevan ni un 30 por ciento de avance en su remodelación, otras casas afectadas están abandonadas pues o no hay recursos o el INAH aún no libera los permisos.

En este municipio se reportaron 60 edificios y viviendas dañadas y fallecieron 7 personas, entre ellas la directora de Obras, Diana Canseco.

El único edificio que está a punto de quedar listo es el Ayuntamiento, los trabajadores ya solo están terminando detalles de pintura.

En cambio, los feligreses católicos aún ven muy lejos el día en que volverán a ocupar la iglesia, que con apenas 9 trabajadores por día aún luce en ruinas. En tanto, el edificio del ex Convento del Carmen es otro caso perdido, en él incluso hay escombros que aún no han sido levantados.

 

El párroco, Jesús Genis, narró a Periódico Central cómo ese día se encontraba en el área de oficinas cuando escuchó todo tronar y vio desde afuera cómo se desmoronaban las cúpulas de la iglesia.

A los dos meses, dice, el INAH ya había enviado unos 30 trabajadores y parecían avanzar rápido en la remodelación, hoy con solo 9 encargados de los trabajos, ve lejano el día que pueda volverse a utilizar el edificio.

En el interior las bancas están apiladas, polvorientas y maltratadas. En el recorrido realizado por este periódico digital pudimos ver solamente a dos trabajadores que remozaban las paredes.

El párroco dio una sola explicación: no hay dinero para terminar la obra.

Por esta razón, el padre logró que le prestarán una cancha techada de basquetbol para poder oficiar la misa, mandó a colocar flores, pintar un mural y compraron 300 sillas, pero “no nos damos abasto”.

En una peor situación está el ExConvento del Carmen que era utilizado como oficina gubernamental, ahí pudimos observar que incluso todavía hay escombro que ni siquiera ha sido retirado después del temblor.

En el acceso hay un letrero que dice “No pasar, obra en construcción”, pero no hay trabajadores dentro. Está prácticamente abandonado.

Ahí, hace un año falleció la directora de Obras, Diana Canseco, quien no alcanzó a salir del lugar antes de que se viniera el techo abajo por el temblor.

Los pobladores acusan que no hubo apoyo suficiente del gobierno para levantar sus viviendas y solo aquellos que cuentan con recursos económicos suficientes han podido levantar sus construcciones.

Así es el caso del Hotel Artesanal Olinalá, que se vino completamente abajo después del sismo y hoy luce casi listo para volver a operar.

Otras casas quedaron débilmente apuntaladas y en sus fachadas se ve con pintas la frase “Peligro de derrumbe”, incluso hay calles aún cerradas para evitar accidentes.

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