México, D.F.-Por problemas de escasez y calidad del agua en México, es necesario crear conciencia entre la población sobre el volumen hídrico utilizado en la producción de los bienes y servicios que a diario se consumen. A la par, se requieren inversiones y tecnología para aprovecharla y depurarla en la región sureste, la de mayor disponibilidad en el país, expuso Alonso Aguilar Ibarra, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.

 

Además de la empleada para beber y el aseo personal, la fabricación de alimentos, ropa y productos que usamos también la consume. Se calcula que para producir una taza de café se utilizan 140 litros de agua y para una de leche, mil, subrayó.

No sabemos de dónde se obtiene o cuánto costó su extracción y distribución. Ante ello, debemos comprender que no sólo necesitamos la que sale de la llave, está en todo, subrayó en el marco del Día Mundial del Agua, jornada creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y conmemorada el 22 de marzo.

Además de carencias de acceso, padecemos escasez económica para aprovechar la abundancia del recurso en el sureste, siete veces mayor que en el resto del territorio. No lo podemos extraer para uso agrícola o industrial, potabilizarlo o distribuirlo por la falta de tecnología y financiamiento, aseveró el doctor en Ciencias Agronómicas por el Instituto Nacional Politécnico de Toulouse, Francia.

Las tarifas de distribución deben ser diferenciadas para garantizar la equidad en el acceso. Actualmente, las diferencias son marcadas en la ciudad de México entre colonias de ingresos altos, con agua todo el día, y las de recursos escasos, donde los vecinos pagan pipas para abastecerse, ejemplificó.

DISPONIBILIDAD Y ESCASEZ

Estimaciones internacionales indican que de los 35 millones de kilómetros cúbicos de agua dulce en el planeta, el 70 por ciento no está disponible, 10.5 millones se encuentran en cuerpos subterráneos y sólo 135 mil kilómetros en lagos, ríos, suelo, aire, humedales, plantas y animales. La cantidad actual es la misma desde hace millones de años.

El investigador —adscrito a la Unidad de Economía y Medio Ambiente del IIEc— detalló que el líquido se extrae en grandes cantidades de distintas fuentes para beber, cocinar y lavar en los hogares y, en volúmenes mayores, para producir bienes y servicios.

En México, la disponibilidad del recurso potable es baja, con cerca de cuatro mil 300 metros cúbicos anuales por habitante, como sucede en más de la mitad de los países del orbe. Hacia 2020, la cifra se reducirá a tres mil 500 metros cúbicos por persona, según estadísticas oficiales. En las zonas rurales, el 68 por ciento de la población cuenta con agua bebible, en las urbanas la cobertura rebasa el 94 por ciento.

ejb