CIUDAD DE MÉXICO.-La Escuela de Antropología e Historia del Norte de México (EAHNM), con sede en la ciudad de Chihuahua, impulsa acciones de investigación, documentación, valoración y fortalecimiento de las lenguas indígenas del norte del país, enfocadas a propiciar su revitalización, ante el proceso de desplazamiento que históricamente han tenido.

Las hablas de estos pueblos del septentrión mexicano, que dan cuenta de formas de ver y concebir el mundo, a lo largo de su historia se han visto condicionadas por factores como la dispersión de comunidades en un enorme territorio y las políticas coloniales que diezmaron sus poblaciones.

El propósito de la iniciativa de esta escuela del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) es acercar la lingüística a los hablantes en un territorio cuya extensión es equiparable a la gran diversidad de voces que se escuchan dentro de él. Por mencionar sólo algunas del noroeste: tohono o’odham (pápago), comcáac (seri), yoreme (mayo), yoeme (yaqui), macurawe (guarijío), o’oba (pima), kuapak (cucapá), kiliwa, jaspuspai (paipai), ti’pai (kumiai), rarámuri (tarahumara) y ódami (tepehuano).

Edgar Adrián Moreno Pineda es el coordinador del Centro de Lenguas Indígenas, que nació en el seno de la EAHNM con el objetivo de generar su documentación, descripción y propuestas para su revitalización, tareas en las que ahora es apoyado por estudiantes de la Licenciatura de Lingüística Antropológica, de reciente creación dentro de la escuela.

Para describir la riqueza lingüística del norte del país, el investigador dijo que tan sólo en  la ciudad de Chihuahua convergen más de 30 lenguas indígenas que no son originarias del estado.

“Chihuahua es una ciudad que acapara migrantes mayas, tzotziles, zapotecos, mixtecos, mazahuas, otomíes, y hay una población amuzga muy importante. También recibe población hablante de lenguas extranjeras, los menonitas usan el alemán bajo, o los romaní, descendientes de gitanos; es significativa también la población de armenios, así como de egipcios que hablan árabe. Tan sólo con este panorama lingüístico se pueden emprender muchos estudios y acciones”.

La perspectiva propia de la antropología aplicada marca la diferencia en las estrategias que emprende el Centro de Lenguas Indígenas de la EAHNM. El próximo año participará en un proyecto nacido en la ciudad de Madera, Chihuahua, denominado “Nido de Lengua”, un espacio donde una decena de ancianos pimas, los únicos hablantes que quedan de esa lengua materna, enseñarán a niños de la comunidad y otras cercanas.

A mediados de este año, en el barrio Los Ojitos, fue inaugurada la guardería a la que acudirán niños de preescolar para aprender el idioma pima. Esta iniciativa es impulsada por Reyna de los Ángeles, gobernadora de la comunidad pima, el municipio, el gobierno estatal a través del Instituto Chihuahuense de la Cultura (Ichicult) y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas.

Debido a que la dinámica implicará el uso de recursos audiovisuales y dinámicas de juego, en el Centro de Lenguas Indígenas de la EAHNM se lleva a cabo la investigación y documentación pertinentes para elaborar materiales para los pequeños que asistirán a este “Nido de Lengua”.

En estos momentos se crean abecedarios en pima y rarámuri, y se ha comisionado a los estudiantes a traducir información contenida en folletos y trípticos médicos al rarámuri, pima, tepehuano del norte y guarijío, para llevarlo a las poblaciones. En coedición con el Ichicult está por publicar un libro sobre la vitalidad de las lenguas; en sus páginas los investigadores plantean la diversidad sociolingüística de México, desde Baja California hasta el Sureste.

En cuanto a materiales aplicados a lo social, en colaboración con el Inali saldrán a la luz etnoanatomías (concepciones culturales acerca del cuerpo) en lenguas rarámuri y pima, que serán distribuidas en escuelas públicas para el conocimiento del léxico del cuerpo. También en estas lenguas se elaboraron memoramas, cápsulas informativas, postales, y se prepara material didáctico como el juego de lotería.

En opinión de Edgar Adrián Moreno, coordinador del Centro de Lenguas de la EAHNM, la atención debe enfocarse en el uso que se le da a la lengua y cambiar modos de pensar, dejar de llamarles dialectos y enseñar a los hablantes que ellos también pueden escribir desde su lengua indígena.

“Se debe empezar por valorar la lengua e introducir materiales que demuestren a los hablantes que su lengua tiene una utilidad, después será necesario generar contextos sociales de producción, que la lengua gane espacios en celebraciones, aulas y reuniones comunitarias donde pueda entablarse y desarrollarse”, finalizó.

ejb