(Agencias)

Las aspiraciones de Palestina de convertirse en un estado independiente y las enfriadas negociaciones de paz con Israel sobresalen hoy en el debate del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la situación en el Oriente Medio.

La sesión del órgano de 15 miembros tiene lugar en un ambiente de punto muerto para las pláticas reanudadas el verano pasado, lo cual Palestina atribuye al poco compromiso mostrado por Tel Aviv, con su agresividad en los territorios ocupados y la política de colonización.

Si bien las partes aseguran tener disposición para la búsqueda de la salida de los dos estados, Israel mantiene la hostilidad en la Franja de Gaza y Cisjordania, esta última escenario de la expansión de los asentamientos.

Además, el presidente palestino, Mahmud Abas, denuncia que la potencia ocupante ha incumplido con la liberación de prisioneros prometida.

El proceso de paz reanudado en julio de 2013 por gestiones estadounidenses, después de tres años interrumpido, tiene como fecha tope el mes próximo para encontrar un acuerdo, pero Washington espera extenderlo hasta julio, a partir de un marco de negociación que deben aceptar primero los interlocutores.

La víspera, el presidente norteamericano, Barack Obama, reconoció durante un encuentro con Abas en la Casa Blanca la complejidad de las conversaciones, pero se mostró esperanzado ante la posibilidad de lograr avances en las siguientes semanas.

Para los palestinos, ningún esfuerzo será fructífero si Tel Aviv no muestra voluntad política.

Según lo ocurrido en anteriores debates del Consejo de Seguridad sobre este tema, deben producirse nuevas muestras de respaldo a la búsqueda de la solución de los dos estados con las fronteras anteriores a 1967, cuando Israel ocupó Gaza y Cisjordania, tras la llamada Guerra de los Seis Días.

La sesión también abordará el conflicto en Siria, que entra en su cuarto año sin señales de acercarse a su final.

El país árabe sufre el accionar de terroristas y mercenarios armados y financiados desde el exterior para derrocar al presidente legítimo, Bashar al Assad, en sintonía con el cambio de régimen promovido por Estados Unidos y sus aliados.

Uno de los asuntos que más preocupa es el futuro de la conferencia de Ginebra para la salida política a la crisis, foro que tuvo en los primeros meses del año dos rondas selladas sin progresos sustanciales.

O.D.