México (Agencias).- José Mujica, expresidente de Uruguay, expresó que ve a nuestro país “con una enfermedad generalizada en el mundo de hoy con una terrible tendencia a la desigualdad, no es la culpa de México, esto está pasando en todas partes”.

En entrevista con Adela Micha, Mujica, un luchador por la justicia social, recordó que conoció al mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, en Chile, en un cambio de Gobierno, después viajaron a Uruguay; “en cuanto a la política mexicana, es el pueblo mexicano el que tiene que decidir”, señaló.

Apuntó que “el gran problema de nuestro tiempo es la tendencia a la concentración de la riqueza que termina amenazando la propia democracia”.

Respecto a la democracia, dijo que por ahora “no hemos inventado algo mejor, pero tiene enfermedades y lo mejor que tiene la democracia es que nunca se cree terminada ni perfecta, no deja la esperanza en la perfección, pero siempre la democracia tendió a ser novia de la igualdad, pero un noviazgo infiel porque la democracia promete igualdad y después no cumple”.

Refirió que “no hay democracia sin partidos. Los partidos son pactos colectivos donde los hombres multiplicamos la fuerza, porque si no somos hombres de café, de boliche”.

“El político tiene que vivir como vive la mayoría de su pueblo, no como vive la minoría, porque la política no es una profesión, es una pasión creadora a favor de la suerte de los demás. No se hace política por obligación, se hace por sentimiento, por convicción es un puesto de honor, eso no se arregla con plata”, aseveró.

Con dinero solo “prostituyen a la política”, por eso “la gente termina no creyendo en la política ni creyendo en los políticos” y la sociead se queda el individualismo, detalló.

Precisó que la cultura de nuestra época está basada en el consumismo, producto del capitalismo, “es la de la mecánica financiera de las grandes corporaciones y es el triunfo del mercado por encima de todo y es la civilización consumista para que estemos de la mañana a la noche enganchados y nunca tienes tiempo para las cosas trascendentales de la vida y te transformas en una máquina de consumir”.

Mencionó que el tiempo que permaneció en los calabozos, en prisión de donde escapó dos veces y fracasó en otros tres intentos, fueron los años más fructíferos y más dolorosos de su vida, “ahí aprendí el valor que tienen las pequeñas cosas de la vida”.

“Los presidentes deben tener una pinta de estatua, inmaculada, como perfecta, ¡mentira! Los presidentes son unos viejos que eructan, que a veces andan mal del estómago, en fin, son igual que cualquiera, son seres humanos, no son dioses”, exclamó.

El problema de la marihuana

Reconoció que “metiendo gente presa y persiguiendo no arreglamos el problema” del consumo de la marihuana.

Diferenció que “la droga es un problema médico, el narcotráfico es un problema policial” y es peor. “La tesis nuestra es arrebatar el mercado, dejarlos sin mercado, porque a balazos no puedo, entonces tengo un mercado legal regulado”, con el que se pueden identificar y tratar a los consumidores.

“No me libro de la droga, pero me saco al narcotráfico de encima”, un experimento con el que Uruguay le dice al mundo: “Hay otra manera de encarar esto”.

Durante su visita a México, Pepe, como le gusta que le digan, presentó su más reciente libro ‘Una Oveja Negra al Poder’.