México D.F.- Con el objetivo de visibilizar los impactos en el medio ambiente de la agricultura industrial e informar a la población de lo que hay detrás de nuestros alimentos, Greenpeace lanzó su campaña Comida Sana, Tierra Sana, a través del sitio: www.greenpeace.mx/comidasana, apoyada por personalidades como Ximena Sariñana, Alfonso Herrera, Gabriela de la Garza, Café Tacuba, entre otros.

Actualmente, la mayor parte de los alimentos que consumimos en México provienen de la agricultura a gran escala, la cual hace un uso excesivo de agua y suelo, que se contaminan por la utilización de agroquímicos, los cuales suponen riesgos para la salud de campesinos y comunidades aledañas a los cultivos. En nuestro país, el uso de plaguicidas es de 3 mil 307 toneladas por cada mil hectáreas (1), siendo el glifosato uno de los herbicidas mayormente consumidos; esta sustancia fue catalogada recientemente como posible cancerígena en los seres humanos por la Organización Mundial de la Salud (2). A pesar de ello este modelo obtiene el 90% de los apoyos gubernamentales.

No obstante, la agricultura de pequeña escala produce el 39% (3) de los alimentos, con sistemas como la milpa que han sobrevivido a lo largo de los años, demostrando que son económicamente viables para proveer comida sana y suelos sustentables a largo plazo.
“Existe desinformación entre los consumidores sobre el origen de sus alimentos, los impactos que generan y las alternativas sustentables. Greenpeace proveerá los datos que se necesitan para hacer un consumo responsable e incidir en políticas públicas que apoyen la agricultura ecológica, que protege la tierra, la biodiversidad y garantiza alimentos sanos para las personas”, señaló Sandra Laso, campañista de Comida Sana, Tierra Sana de Greenpeace México.

Entre los impactos negativos que se han identificado por la agricultura industrial se encuentra la degradación de suelos –pérdida de capacidad de producción-, que de acuerdo con la Comisión Nacional Forestal, se causa en 17.5% (4) por las prácticas agrícolas, las cuales además hacen un uso intensivo del agua, consumiendo tres cuartas partes del líquido que se extrae en el país.

Greenpeace señaló que otra de las fallas en el sistema agroalimentario está relacionada con el control corporativo y la distribución inequitativa de recursos públicos, que en lugar de promover alternativas ecológicas, están encaminados a perpetuar un modelo intensivo de cultivos, pese a que ha dejado de funcionar.

“Existen casos exitosos de productores de pequeña escala que están en espera de voluntad política y apoyos gubernamentales para aumentar su productividad. Es urgente transitar hacia un modelo de producción de alimentos ecológico que permita hacer frente a los efectos del cambio climático y permita la reducción de Gases de Efecto Invernadero generados por esta actividad, que en nuestro país es responsable del 19.2% (5) de estas emisiones”, añadió Sandra Laso.

Por ello, a través de la campaña Comida Sana, Tierra Sana, Greenpeace invita a la ciudadanía a conocer las alternativas de consumo e impulsar un cambio en la forma de producción de nuestros alimentos y mejorar su calidad de vida. La gente podrá registrarse en el sitio y seguir las actividades de campaña en las redes sociales de la organización con el hashtag #ComidaSana.

 

 

 

 

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