Ciudad de México.- En su último discurso en la ONU como presidente de Estados Unidos, Barack Obama lanzó críticas contra la construcción de muros —especialmente como el que Donald Trump pretende con México—, contra el fundamentalismo y el racismo.

Ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo que en plena globalización e interdependencia “una nación rodeada de muros será una nación prisionera de sí misma”.

Sin mencionar su nombre, pero en referencia al candidato del Partido Republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, Obama destacó la necesidad de rechazar cualquier forma de fundamentalismo y racismo “o la creencia en una superioridad étnica”.

El mandatario estadunidense insistió en que la construcción de una barda a lo largo de la frontera con México aislaría a su país de la comunidad internacional y no arrojaría grandes beneficios.

En su discurso reconoció que no cree que Estados Unidos pueda o deba imponer su modelo a otros países. “Hemos cometido errores.”

Al hacer un diagnóstico sobre los males que aquejan al mundo, Obama también criticó a Rusia por sus acciones contra Ucrania y en Siria.

Obama ataca con ironía a Trump

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aprovechó ayer su último discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas para lanzar una indirecta no muy sutil contra Donald Trump, el candidato republicano que aspira a sucederlo en la Casa Blanca.

Obama dijo: “El mundo es muy chico para que nosotros simplemente construyamos un muro y evitemos que (el extremismo) afecte nuestras sociedades”.

El Presidente dijo que la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México aislaría a EU de la comunidad internacional y no arrojaría grandes beneficios.

En el mundo actual globalizado e interdependiente, “una nación rodeada de muros será una nación prisionera de sí misma”, afirmó el mandatario en el que fue su último discurso ante la Asamblea General de la ONU.

CON TONO BURLÓN

Sin mencionar a Trump, Obama recurrió por un momento a la ironía para denunciar lo que considera políticas aislacionistas del millonario y candidato republicano a la Presidencia que propone la construcción de un muro para contener la inmigración ilegal y que apela a sentimientos nacionalistas prometiendo hacer que Estados Unidos “vuelva a ser un gran país” .

«No podemos combatir enfermedades como el zika, que no reconoce fronteras –los mosquitos no respetan muros–, si no le damos la misma importancia que a la lucha contra el ébola”, expresó.

«Debemos rechazar cualquier forma de fundamentalismo y racismo o la creencia en una superioridad étnica que hace a nuestras identidades tradicionales irreconciliables con la modernidad”, enfatizó Obama.

«En su lugar, tenemos que abrazar la tolerancia que resulta del respeto a todos los seres humanos”, añadió.

Obama defendió la necesidad de desarrollar y potenciar “democracias verdaderas” en cada rincón del mundo, frente a los modelos autoritarios guiados por “hombres fuertes”, una reflexión con la que aludió indirectamente a Trump, pero también a líderes como el presidente ruso, Vladimir Putin.

El Presidente tampoco tuvo miramientos para criticar a Rusia al momento de dar su diagnóstico de los males que afectan al mundo. Las diferencias que Obama ha tenido con su homólogo ruso; por sus acciones en Ucrania, que han sido seguidas por desacuerdos sobre el futuro de Siria y una serie de intentos fallidos, por parte de Estados Unidos y Rusia, para resolver la guerra civil.

En su discurso Obama hizo una lista de las bondades de la integración, la cooperación y el libre comercio. Mencionó específicamente el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica entre Chile, México, Perú, Estados Unidos, Brunéi, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malasia y Vietnam.

Sostuvo que es importante “combatir los excesos del capitalismo, no para castigar la riqueza, sino para evitar la repetición de crisis que lo pueden destruir”.