(Agencias)

El Ejército de Israel ha atacado esta madrugada cuatro objetivos militares de Siria en los Altos del Golán, en represalia por la explosión que ayer, a primera hora de la tarde, causó heridas a cuatro soldados israelíes en la frontera. Tres de ellos siguen ingresados en Haifa, dos en estado moderado y uno grave. Un comunicado oficial sirio ha confirmado a mediodía del miércoles que la incursión israelí ha dejado un soldado muerto y siete más heridos. Se trata del incidente más grave en la zona desde que comenzó el levantamiento contra el presidente Bachar el Asad en marzo de 2011, tras meses de cohetes que aterrizan en Israel, perdidos, fruto de los combates entre leales a Damasco y rebeldes, y de réplicas de artillería sobre suelo sirio, sin daños.

Según informa Peter Lerner, portavoz del Ejército israelí, sus soldados vieron movimientos “sospechosos” en la frontera, muy cerca del municipio druso de Majdal Shams, y se aproximaron a ver qué ocurría. Entonces se produjo la explosión, en el terreno junto a la valla controlado por Israel. La cadena de televisión Al Arabiya informa este miércoles de que el ataque fue un intento de secuestrar a un uniformado, extremo no confirmado por el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu. Poco después de la deflagración, Israel ya disparó con artillería hacia el país vecino, sin que se reportasen víctimas. Más tarde, a las tres de la madrugada, se repitió el golpe, dirigido a infraestructuras del Ejército de Asad quien, para Lerner, es “quien tiene la completa responsabilidad de lo que pasa, porque suyo es el control de la frontera”. La bomba no ha sido reivindicada por grupo alguno hasta este momento.

“El ataque contra las tropas israelíes es una escalada inaceptable de violencia por parte de Siria, no pensamos tolerar esta amenaza contra civiles o soldados israelíes, vamos a cumplir nuestra misión de prevenir, proteger y defendernos contra cualquier hostilidad de parte de Siria”, abunda el portavoz militar.

En la confirmación de bajas por parte de Damasco se acusa a Israel de “violar la legislación internacional” lanzando fuego de artillería y ataques aéreos contra su país. El régimen advierte de que Israel está haciendo “desesperados intentos por acometer una escalada” de violencia en la región. Minutos antes, el jefe del Estado Mayor de Israel, el general Benny Gantz, lanzó una advertencia tanto a Siria como a Hezbolá, el partido-milicia chií libanés que, al menos desde la pasada primavera, lucha abiertamente junto a los soldados de Asad contra sus opositores. “Que se dejen de tonterías, por su propio bien –ha dicho Gantz-. (…) De lo contrario, nuestro Ejército tomará represalias con fuerza, sin importar de dónde viene el ataque”.

Tras una reunión ordinaria con su gabinete, el primer ministro Netanyahu también ha advertido que su política es “muy clara: atacamos a quien nos ataca”. Ha prometido “frustrar” cada transferencia de armas, “por tierra, mar y aire”, que pueda perjudicar a Israel. Desde principios de 2013, según los servicios de Inteligencia de Estados Unidos y Europa, se han producido al menos seis ataques de Israel contra portes de armas entre el Gobierno de Damasco y Hezbolá, el último el pasado 24 de febrero, un bombardeo en plena frontera sirio-libanesa. Nunca Israel ha reconocido abiertamente la autoría de dichos ataques. Netanyahu ha insistido hoy en que “de vez en cuando se necesitan acciones ofensivas para mantener la calma” en Israel.

Pese a que Siria ha reaccionado esta vez con una dureza verbal que no se dio en los casos de los convoyes destruidos –quizá, en parte, porque podía eludir la condena a Israel al no ser un golpe público, abierto como el de hoy-, desde el Ministerio de Defensa israelí no creen que se vaya a recrudecer la violencia en el Golán, porque “ninguna parte está interesada”. “Asad está centrado en el frente interno, pero aún así se incrementará la vigilancia”, añaden. Los puestos avanzados en la frontera han sido reforzados de urgencia desde la tarde de ayer.

Es la segunda explosión en el norte de Israel en menos de una semana. Ya el pasado viernes, el Ejército atacó con artillería y tanques el sur del Líbano, tras otra bomba contra un jeep militar. No hubo heridos en esta ocasión. Un grupo yihadista desconocido reivindicó el atentado, pero Israel entiende que no pudo ejecutarlo sin la ayuda de Hezbolá, que controla las villas de la frontera.

O.D.