México (Agencias).- La investigación periodística que reveló la propiedad de 7 millones de dólares que posee la familia presidencial construida por el Grupo Higa en las Lomas de Chapultepec, generó una enorme polémica y se hizo acreedora al Premio Nacional de Periodismo 2015.

Los autores de ésta Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta y Sebastián Barragán escribieron el libro La Casa Blanca de Peña Nieto donde describen la investigación.

De acuerdo con Lizárraga, el 24 de junio de 2014 recibió un mensaje donde se le pedía al coordinador de la Unidad de Investigaciones Especiales del noticiario de Carmen Aristegui, bajar el reportaje, el remitente era el vicepresidente de Relaciones Institucionales de MVS, Felipe Chao, evidentemente algo andaba mal.

«Ya le dije a Lizárraga que baje eso a güevo», decía el mensaje que envió Chao por error al coordinador y que en realidad iba dirigido a Joaquín Vargas, presidente del Consejo de Administración de Grupo MVS.

En Los Pinos y los directivos de la empresa estaban enterados del reportaje que contribuyó a desarticular la imagen pública del presidente, que posteriormente se vería empañada con la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en Guerrero.

La mañana del 24 de junio, informa Reforma a partir de una reproducción del libro editado por Grijalbo, que Lizárraga y Chao conversaron por teléfono, durante ésta Chao le pidió a Lizárraga que detuviera el reportaje «porque sería muy costoso para la empresa».

La tarde de ese día Chao citó a Daniel en el Beefbar del Hotel Camino Real que se ubica en la zona de Polanco, donde el vicepresidente de Relaciones Institucionales le dijo que alguien de Presidencia se había comunicado con la empresa:

«No tengo mucha información, sólo puedo decirte que alguien de la Presidencia habló y las cosas no están fáciles. Tampoco sé qué cosa están investigando, lo único que vengo a pedirte es que, sea lo que sea, lo bajes»

Y añadió que le ‘pegara’ al que quisiera, pero no al presidente, puesto que había muchas cosas en juego; cuando Lizárraga pidió que le dieran detalles, Chao dijo desconocer quién o qué habían pedido, sin embargo admitió que dentro de las «cosas en juego» se encontraba un canal de televisión.

Además le pidió que hablara con su jefa, Aristegui, para que la hiciera entrar en razón, así como borrar el mensaje equivocado que le envió Chao