México (Agencias).- Un hombre no aguantó los problemas económicos y terminó asesinando a su familia, para luego pegarse un tiro.

El hecho tuvo lugar en la delegación Álvaro Obregón, donde la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) informó del hallazgo de cinco personas sin vida en un inmueble ubicado en avenida San Jerónimo.

Reportó que en ese lugar se encontraron los cadáveres de tres niñas de 7, 9, y 11 años, así como el de una mujer de 39 y un hombre de 41 años, cuyas identidades no fueron reveladas.

Éste último dejó un recado póstumo de tres hojas en el que explica que tomó la determinación de privar de la vida a su familia y suicidarse, debido a los graves problemas económicos por los que atravesaba.

Las primeras diligencias revelan que las niñas y su madre fueron encontradas asfixiadas en sus recámaras, mientras que al hombre se le ubicó en el jardín con un disparo en la cabeza y cerca de una de sus manos se localizó el arma que presuntamente utilizó.

Al lugar arribó personal de la Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Desconcentradas y de la Dirección General de Servicios Periciales de la procuraduría local, para recabar indicios e iniciar la indagatoria correspondiente.

Los cuerpos de las cinco personas fueron trasladados al anfiteatro de la Agencia Ministerial Álvaro Obregón Cuatro, para concretar los trámites de identificación y posteriormente enviarlos al Instituto de Ciencias Forenses (Incifo), para practicarles la necropsia de ley.

Avisó a su hermano antes de cometer los crímenes

Minutos antes de matar a su esposa, tres hijas y suicidarse, Ángel Salvador Villada Moreno envió un mensaje de texto a su hermano, quien fue a su casa para impedir el crimen, pero llegó tarde.

«Despídanme bien», decía el mensaje enviado a las 6:31 horas del viernes, y al ser un indicio para los investigadores fue anexado a la averiguación previa FAO/AO-4/T1/2517/15-10.

Se cree que instantes después Villada Moreno asfixió a su esposa Lidia Aidé Martínez Gutiérrez, y a sus hijas de 6, 8 y 11 años.

Finalmente se dirigió al jardín y ahí se disparó en la cabeza con un revólver calibre .38; dejó tres recados póstumos en los que pidió perdón y alegó que cometió los homicidios por ya no poder mantener a su familia.

Según la indagatoria, para cuando su hermano llegó a la casa de Avenida San Jerónimo 181, Colonia La Otra Banda, en Álvaro Obregón, ya no había nadie con vida.

Fue a pedir ayuda y minutos más tarde llegó la empleada, quien abrió la puerta del inmueble con sus llaves e incluso comenzó a hacer el aseo. Aproximadamente a las 8:30 horas arribó el padre de Martínez Gutiérrez.

«Manifestando que todos los días tengo comunicación telefónica con mi hija, y que el día de hoy (viernes) no la localicé, y se me hizo raro, por lo que me traslado al domicilio, donde al llegar ingreso al fraccionamiento, toco la puerta y me abre la doméstica María de Lourdes Reyes Cardoso y al preguntar por mi hija me dice que al parecer toda la familia seguía durmiendo», declaró.

La mujer y sus hijas fueron encontradas muertas en las recámaras.