Ciudad de México.-Senadores del grupo parlamentario del PRI demandaron al gobierno del Distrito Federal implementar un operativo permanente de alcoholímetro y supervisión, dirigido a todos los conductores y personal operativo del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro.

Lo anterior, con la finalidad de salvaguardar la vida e integridad física de los usuarios y trabajadores del Metro, a través de acciones preventivas que permitan identificar y sancionar a los conductores que ponen en riesgo a los usuarios al manejar ebrios.

En el punto de acuerdo, turnado a la Primera Comisión, se expone que los usuarios del STC Metro han sido expuestos a obras inconclusas, suspensión de servicios y problemas en la circulación de los convoyes, así como a la venta ilegal de productos al interior de los vagones, entre otras deficiencias.

Todo ello, manifiestan los legisladores, “paradójicamente coincide con el incremento del precio del boleto y las promesas de un mejor servicio”.

A estos hechos, se debe agregar lo ocurrido el sábado 17 de mayo, cuando usuarios del transporte descubrieron y denunciaron a Leopoldo Moreno Cruz, conductor de la Línea 9, quien operaba el tren en completo estado de ebriedad y que, según expresaron los viajantes, “al conductor se le olvidó abrir las puertas de los vagones en las estaciones Mixhuca y Velódromo y, en un acto de verdadera imprudencia, las abrió en el tramo entre estas dos estaciones, con el tren en plena circulación”.

El incidente no causó daño humano o material alguno, salvo la molestia de los pasajeros que viajaban en el convoy, sin embargo, la gravedad del suceso es evidente, sobre todo considerando que se trata del segundo caso de un conductor del Metro que es sorprendido por usuarios conduciendo en estado de ebriedad.

El anterior, ocurrió el 26 de septiembre de 2010, cuando el conductor Francisco de la Cruz Mijangos fue detenido a petición de los usuarios, cuando estos se percataron que se encontraba operando bajo los efectos del alcohol.

Cabe destacar que en las líneas 8 y 9 del Metro, donde sucedieron ambos incidentes, se trasladan cerca de 800 mil personas diariamente (en días laborables), según datos del STC Metro, por lo que la irresponsabilidad de los conductores pudo tener consecuencias de grandes dimensiones.

ejb