Acatlán, Puebla.- Dos hombres fueron linchados la tarde de este miércoles frente al Centro de Readaptación Social (Cereso) de Acatlán de Osorio, acusados de intentar robar a dos menores de edad en la comunidad de San Vicente Boquerón.

Los hechos se registraron minutos antes de las 16:00 horas, cuando una turba ingresó a la penitenciaría y los sacó del lugar para prenderles fuego aún con vida, enfrente de decenas de personas que presenciaron la ejecución.

Minutos antes, los acusados fueron interceptados por pobladores de San Vicente Boquerón, acusándolos de que llevaban a dos niños dentro de una camioneta Ford Explorer de modelo atrasado y con placas del estado de Puebla.

Los dos hombres fueron bajados a la fuerza por los vecinos y conducidos posteriormente por policías municipales, al Cereso Regional de Acatlán de Osorio, sin embargo, al sitio llegaron también los inconformes, quienes comenzaron a tocar la campana de la presidencia municipal para convocar a los pobladores.

En cuestión de minutos, los detenidos fueron sacados del penal y quemados frente a la turba. Un grupo también prendió fuego a la camioneta en que viajaban los ahora occisos.

Familiares de los linchados exigen justicia

Familiares de los linchados llegaron al lugar minutos después de la muerte de los dos sujetos para rechazar que se trataran de delincuentes, ya que afirmaron que eran campesinos originarios de la comunidad de Tianguistengo, en el mismo municipio, y que habían viajado a Boquerón “para hacer un mandado”.

Ahora son ellos, quienes exigen se haga justicia en contra de quienes les dieron muerte.

Tras el linchamiento de las dos personas en el municipio de Acatlán de Osorio, el Gobierno del Estado de Puebla informó que la autoridad municipal no siguió el protocolo establecido por la administración estatal, ni en tiempo ni en forma, para realizar una actuación correcta.

De acuerdo con el reporte policial, aproximadamente a las 15:30 horas del 29 de agosto, policías municipales rescataron a Alberto N., y Ricardo N., de 53 y 21 años de edad, retenidos en la junta auxiliar, quienes eran acusados de robar niños, entre otras versiones, y que fueron trasladados a la comandancia de la cabecera municipal, en donde se congregaron cerca de 150 pobladores enardecidos que rompieron la puerta y sacaron a los dos individuos, prendiéndoles fuego, así como a la camioneta que conducían.

Pese al rescate realizado por policías municipales, los elementos no siguieron los protocolos de actuación establecidos; de igual forma, la autoridad municipal nunca envió negociadores para establecer el diálogo con el grupo creciente de personas, y tampoco informó de los hechos en tiempo y forma a la SSP y a la SGG para brindar pronto auxilio.