Ciudad de México.-Fue presentado el Atlas Geológico Ambiental del Estado de México, diagnóstico elaborado por Luis Miguel Mitre Salazar y Juventino Martínez Reyes, investigadores del Centro de Geociencias (CGeo) de la UNAM, junto con Armando Bayona Celis, del Centro Queretano de Recursos Naturales.

Encargado por el Instituto de Fomento Minero y Estudios Geológicos del Gobierno del Estado de México (INFOMEGEM), este análisis toma en cuenta las condiciones físicas fundamentales en cualquier estudio geológico, pero pone el acento en la participación humana en el entorno, para incluir las condiciones sociales que repercuten directamente en la relación con los ecosistemas locales.

“La geología ambiental es una ciencia integradora de los procesos naturales que pudieran generar manifestaciones perturbadoras, como la ocurrencia de actividad volcánica o sísmica, a las que se les suma la relación del ser humano y la sociedad con el entorno natural, factores fundamentales para conocer las condiciones precisas del territorio en estudio”, explicó Mitre Salazar en entrevista.

Degradación de ecosistemas

A nivel global, “comenzamos un poco tarde en los estudios de estas relaciones al poner poca importancia en los impactos antrópicos sobre el planeta y actuar, por lo general, de forma reactiva y no proactiva”, reconoció el coordinador del atlas.

México no es la excepción en esta relación inadecuada. “Desafortunadamente en muchos países sucede lo mismo: degradación de la parte natural, crecimiento urbano desmedido y desorganizado, apropiación inadecuada de recursos minerales, mal uso de los mantos acuíferos, con la disposición de residuos industriales y orgánicos sobre los suelos, lo que provoca que los lixiviados de estos tiraderos o sitios de disposición lleven esos fluidos hacia las partes bajas, con la posibilidad de contaminación”, resumió.

Este tipo de ciencias tiene un elemento social importante, subrayó. “Mientras no entendamos que las actividades humanas conllevan un impacto que afecta a la naturaleza, los estudios serán parciales”, reiteró.

Por ejemplo, el problema de la ubicación de zonas marginadas asociada con una degradación natural genera necesariamente sitios de riesgo potencial, con ello se ubica a las comunidades más desfavorecidas en condiciones de alta vulnerabilidad.

ejb