Acapulco, Guerrero (Agencias).- El miedo se apoderó de los habitantes del conjunto habitacional Luis Donaldo Colosio, Villas Paraíso, Cecsa II y Rinconada del Mar, así como propietarios de locales comerciales y tiendas departamentales, que volvieron a sufrir los estragos de las inundaciones al desbordarse el río de La Sabana, la presa La Venta y la laguna de Puerto Marqués.

Efectivos del Ejército, la Armada de México así como de la Policía Federal, sacaron a las personas de sus viviendas en carros de volteo y unidades especiales. Decenas de personas empezaban a subir sus pocas pertenencias al segundo nivel con la finalidad de evitar que la corriente se los lleve. Otros decía que se iban por temor que llegara la rapiña.

En tanto, en el Aeropuerto Internacional de Acapulco el agua seguía llegando, pero la administración ha decidido por el momento no suspender las operaciones. En las pistas de aterrizaje se apreciaba cómo el agua poco a poco iba subiendo de nivel, pero el arribo de aviones siguió con normalidad hasta casi las 5 de la tarde.

Las inundaciones se presentaron, según dicen los habitantes de la zona, cerca de la madrugada, cuando las corrientes de los canales pluviales y de aguas negras se empezaban a desbordar. Y es que según los reportes del tiempo, una precipitación proveniente del Golfo se acercaba por las costas de Guerrero y arrastraría una concentración de agua desde ayer por la noche. El agua de lluvia fue llegando de manera silenciosa: cuando menos pensaron ya estaban con niveles de medio metro de altura.

La carretera que conduce de Llano Largo a la Colosio fue cerrada, debido que en uno de sus puentes había hundimientos que impedían el paso de los autos. El desbordamiento del río de La Sabana, que desemboca en la laguna de Tres Palos, también llegó hasta esa zona.

En tanto, en la Colosio, en el conjunto habitacional Villas Paraíso I y II, el agua empezaba a entrar por calles y avenidas. La gente observó que el nivel empezaba a sepultar a los vehículos estacionados, y decidieron subir sus pertenencias al segundo nivel de las casas.

Las fuertes corrientes también entraron en casas Cecsa, a un nivel en el que la gente al caminar se sumergía hasta la rodilla. Mientras unos corrían a guardar los papeles de importancia, otros buscan a los carros de volteo para sacar con cuerdas sus vehículos por el temor de que fueran cubiertos por tierra y lodo.

La avenida Mártires de la democracia, uno de los principales accesos que conecta del bulevar de las Naciones y Rinconada con Llano Largo, quedó cubierta de agua a tal grado que vehículos pequeños ya no podían pasar.

Conforme pasaban las horas el agua seguía subiendo de nivel y ahora ya entraba a Rinconada, donde los propietarios de sus viviendas no terminaban de limpiar cuando ya estaba sobre ellos las fuertes corrientes de agua.

El temor aumentó cuando poco a poco ya no miraban los comercios sobre la avenida, la baqueta ya estaba cubierta y la gente empezó a salirse de sus casas. Camiones de volteo, utilizadas para retirar el lodo de ese lugar, fueron usadas para subir a la gente y sacarlas de sus departamentos antes de que fuera demasiado tarde.

Poco después llegaron los camiones del Ejército, especiales para caminar en medio de la inundación y transportaban a la gente de un lugar a otro. Dos unidades lograron llegar hasta el albergue de ancianos y pudieron sacarlos de la zona a tiempo.

En el bulevar de Las Naciones el caos empezaba a darse, la fila de autos era interminable, algunos quedaron varados en su intento de cruzar de un extremo a otro. Trabajadores de tiendas, como Costco, observaban cómo el agua cubría la zona de estacionamiento.

Un grupo de rapiñeros, como les decía la gente, merodeaban en busca de saquear una que otra tienda grande. Sin embargo, elementos del Ejército y Armada empezaban a dar seguridad para evitar el robo de mercancía.