Este miércoles pasado, el analista Roberto Morales, desde el Periódico El Economista, publicó una buena noticia para el campo comercial de exportación, que es dominado por los empresarios agropecuarios y agroindustriales mexicanos, a los que López Obrador los califica de FiFis y neoliberales. Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/amp/empresas/Mexico-ingresa-al-top-10-de-exportadores-agroalimentarios-20190805-0122.html?__twitter_impression=true

Antes de citar el artículo de Morales (6/08/2019), vale recordar que el campo mexicano está compuesto por tres tipos de agentes o actores rurales: el campesino (de subsistencia), el pos campesino (colono y farmer) y el empresario (exportador).

Los pos campesinos se diferencian de los campesinos por los aspectos culturales y cognitivos, pero la principal diferencia entre ambos radica en la organización de su vida económica (Dieckow, L.M. 2007. Argentina).

Se considera Farmer a un tipo de productor que combina trabajo doméstico y trabajo asalariado y que acumula capital, lo que permite en un lapso significativo, ampliar el proceso productivo aumentando la productividad de trabajo.

De esta manera, a raíz de los cambios sufridos en la tenencia de la tierra en 1994 (TLCAN), al modificarse el artículo 33 de la reforma agraria, el ejido cuasi desaparece, al lograr acceder a su renta y venta, antes considerado ilegal. Este factor impactó en la estructura del sector campesino ejidal, que inició con una desbandada de tierras, abandonados los cultivos agrícolas de autosuficiencia, como fue el caso del maíz y frijol, que dejo de ser autosuficiente e iniciaron las importaciones masivas.

Entrado el Siglo XXI, el campo mexicano adquirió una nueva conformación, donde subsisten algunos grupos de campesinos de subsistencia, principalmente en el sureste de México, junto con grupos de productores rurales de la pequeña propiedad y grandes consorcios agroindustriales.

Estos últimos dos grupos, cita Rodríguez, «son los que incurren en la llamada agricultura y ganadería comercial, con opción a participar en las exportaciones. Éstas interacciones entre el mercado interno y el exterior, tienden a polarizar la situación del campo entre un sector asociado al mercado exportador, que cuenta con inversiones cuantiosas que le permiten mejorar su productividad e introducir mejoras tecnológicas, y la agricultura tradicional de subsistencia que aumenta la producción sobre la base de métodos extensivos» (Rodríguez, et. al., 1998).

Junto con ello, las acciones gubernamentales se han concentrado fundamentalmente en propiciar la reconversión productiva, diversificar los cultivos tradicionales, ofrecer asesoría tecnológica, generar infraestructura, atender los problemas derivados del desajuste en el equilibrio poblacional urbano-rural y las condiciones de incertidumbre del mercado (Rodríguez, 1998).

La evolución del campo mexicano, de ser atendido solo preferentemente para satisfacer el mercado interno, en la última década pasó a ser un ente dinámico del comercio de exportación, sobre todo en aguacate, tomate y otras frutas y verduras, así como algunas actividades de ganado en pie.

Cira Roberto Morales, en El Economista (6/08/2019) qué: […] Por primera vez, México entró en la clasificación de las 10 mayores economías exportadoras de productos agroalimentarios, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En el 2018, las exportaciones mexicanas de estos productos sumaron un valor de aduana de 35,000 millones de dólares, y desplazaron con ello a las realizadas por Argentina, que quedó fuera de este grupo.

En el año pasado, India subió al octavo lugar y Australia bajó al noveno. China (9%), Brasil (6%) y México (6%) registraron los mayores aumentos en las exportaciones de productos agrícolas entre los 10 principales exportadores, mientras que Australia (-10%) e Indonesia (7%) experimentaron descensos.

En el año pasado, México exportó aguacates (2,392 millones de dólares), tomates (2,261 millones), frutos de los géneros capsicum o pimenta (1,158 millones), carne de bovino (1,073 millones), frutos rojos o berries (927 millones), nueces (769 millones), animales vivos (758 millones), cítricos (597 millones), carne de cerdo (536 millones) y pepinos (521 millones).

En el 2018, México comerció productos agroalimentarios con el mundo por un monto de 64,500 millones de dólares. Particularmente, el comercio mexicano en este sector con Estados Unidos y Canadá alcanzó en ese año un monto de 50,700 millones de dólares, lo que representó 78.5% del total comerciado. De las compras del sector, Estados Unidos concentró el primer lugar, acumulando 77.5 % del valor total del comercio.

A su vez, México es el principal proveedor de productos agrícolas a Estados Unidos, con 29,100 millones de dólares en el 2018.
Las exportaciones de Estados Unidos se concentran en granos, carne y oleaginosas, lo que representa 54% de las exportaciones agrícolas a México. Por ejemplo, sobresalen maíz amarillo, frijol de soya, trigo, carne de bovino, porcino y aves.

Por último, el sector agroalimentario de México pasó de registrar un déficit comercial estructural con Estados Unidos y Canadá en 1993 a un superávit creciente, que en el 2018 se ubicó en 7,300 millones de dólares (de 8,100 millones de dólares que México obtuvo de saldo positivo en ese mismo año en su comercio global). Fin de cita. Roberto Morales. Ago. 2019.

FUTURO DEL AGRO EXPORTADOR: Esta situación expresada al cierre de 2018, donde México aparece por primera vez en su historia en el Top Ten exportador, pudiera revertirse con las nuevas políticas públicas hacia el campo. Ahora disminuyen los apoyos al campo intensivo, bajan el número de hectáreas de subsidios, desaparece el PROAGRO (antes PROCAMPO), los apoyos a la ganadería de exportación. Desaparecen los estímulos a la capitalización rural.

Desde hace más de cinco meses los productores rurales se pronuncian en contra de la tardanza en liberar recursos de apoyo al agro en México; los apoyos ya autorizados para la Secretaría de Apoyo al Desarrollo Rural (SADER), siguen en etapa de planeación; estos apoyos son para grandes y medianos productores en la compra de tecnologia para aumentar la calidad y cantidad de cosechas, valor agregado y programas de sanidad e inocuidad.

Si no se apoyan a estos, se deja de formar el círculo virtuoso de las cadenas productivas para jalar a pequeños productores y los empresarios pymes asociados al campo.

A ello el presidente Andrés Manuel López Obrador advirtió que no cederá, pese a las amenazas de paro, en la entrega de fertilizantes y apoyo a los productores del campo mexicano. Dice que ahora los apoyos serán directos al campesino, sin intermediarios. Solo que estos no están llegando y ya estamos a mediados de agosto y se pierden ‘las cosechas’…