A poco más de quince kilómetros de esta capital, a más de mil 800 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el ejido La Asunción, Municipio de Jaumave, cuyos escasos habitantes recurren a esta capital ante cualquier necesidad apremiante en virtud de que, para ir a su cabecera municipal tendrían que recorrer muchos kilómetros más. Fundada en los años treinta en la inercia de los gobiernos de la posrevolución, la comunidad ha sobrevivido heroicamente en lo que podríamos llamar un paraíso pero que carece de un camino decente, no tiene sistema de agua potable, no existe red de energía eléctrica y mucho menos señal de celular.

Motivado por el ingeniero Alfredo Adame (ese es su nombre), accedí a ser pasajero de La Bestia (así le llama a su camioneta de cabina y media, doble tracción, modelo noventa y tantos) y nos fuimos hacia La Chona (es el apodo de La Asunción). Antes de subir lo más empinado de la cuesta nos encontramos con el presidente municipal de Jaumave quien iba acompañado de su señora y de algunos de sus más cercanos colaboradores. Nos paramos algunas veces para admirar el paisaje dominical que incluía mucha flora, fauna y neblina; vaya, aparte de muchas aves canoras pudimos admirar una parvada de guajolotes silvestres en celo que, de tan grandes, hasta parecían avestruces. En los límites de Victoria y Jaumave nos tomamos la foto.

En un domingo de una pequeña probada de trabajo de campo llegamos a la casa ejidal de La Asunción, o La Chona, donde los lugareños de todas las edades nos saludaron con la tradicional calidez rural. Ya estaban sacando la barbacoa del pozo y la gente rodeaba a los esforzados labriegos y los miraba con una mezcla de admiración, premura y ansiedad por consumir el manjar que a nadie defraudó ya que, en cuanto repartieron los platillos con trozos de carne de res deshaciéndose de sabrosa, la devoramos con singular alegría. Hasta un servidor con todo y diabetes, hipertensión y deficiencias en el corazón, me comí tres tacos, un vasito de frijoles charros y medio litro de agua que me supieron a gloria, tal vez por el traqueteo de la subida en La Bestia, por la belleza del paisaje, por la calidad del alimento que poco consumo o simplemente por mi hambre ancestral.

Luego de practicar uno de los pecados más sabrosos (la gula) la gente recogió la basura, metieron sillas y bancas, comenzó la reunión donde estuvo el alcalde jaumavense con su esposa quienes sorprendieron a la gente con su capacidad para escuchar con humildad los problemas y reclamos respondiendo a todo positivamente, reconociendo además que no conocían a La Chona ya que no fueron ni en la campaña electoral argumentando que la mayoría de los del ejido están empadronados en Victoria a donde acuden con mayor frecuencia. Quedaron tan entusiasmados los ejidatarios que hasta se comprometieron a sacar su credencial electoral en Jaumave para acceder a beneficios como las despensas, el empleo temporal y otros que vienen con la pertenencia del ejido al área protegida de Altas Cumbres donde pretenden impulsar algunos proyectos de turismo rural.

Para dar una idea general de la importancia de La Chona en el futuro del desarrollo forestal, pecuario y turístico de la entidad, consulté el Periódico Oficial abril de 2015 de donde sintetizo un amplio texto: La Cuenca del Río San Marcos ha estado habitada desde épocas prehispánicas ya que se cuentan con registros de la presencia de indígenas Janambres, Pisones y Seguillones hacia el año de 1,700 DC en la zona (Prieto, 1873). Posteriormente, en 1750, se inició la colonización con la fundación de la Villa de Santa María del Refugio de Aguayo (hoy Ciudad Victoria) por Don José de Escandón y Helguera, el 6 de octubre del mismo año. Estas tribus hasta mediados del siglo XVIII realizaban actividades de caza, recolección o de agricultura incipiente.

Hacia mediados del siglo XVIII, el grado de perturbación fue crucial debido a las siguientes situaciones: a) Introducción de nuevas especies vegetales y animales, con el consecuente desplazamiento de especies nativas, b) Cambio del curso de las aguas del Río San Marcos, con la construcción de las primeras acequias, c) Comienzo de la destrucción de la vegetación riparia por la tala selectiva para construcciones urbanas, d) El inicio del desmonte de la vegetación natural y del repliegue de la fauna natural a zonas menos perturbadas. A fines del siglo XIX el efecto sobre el ambiente fue de una magnitud ligera para el suelo, vegetación y fauna, por el impacto de las actividades agrícola, forestal y ganadero.

EN EL SIGLO XX, hacia el año de 1910, se inicia la ampliación de la frontera agrícola y desarrollo de los medios de comunicación (carreteras y ferrocarril). Posteriormente la imposición de un comercio capitalista terminó con la economía de autosuficiencia de la Cuenca. Finalmente, en estos primeros 50 años se construyen una serie de obras tales como: introducción de los servicios de energía eléctrica y agua potable inaugurados en 1901, así como el acueducto a Ciudad Victoria en 1923, iniciándose el proceso de entubamiento del Río San Marcos y, con ello, una mayor captación del agua de escorrentía, provocando la alteración del ciclo hidrológico de la Cuenca. El aumento de la población de la capital, así como de las actividades agrícolas, ganaderas, forestales y del proceso de modernización, constituyeron el punto inicial que desencadenarían los procesos de degradación más violentos para la cuenca en las últimas décadas.

Las zonas boscosas, de matorrales y selvas, quedaron reducidas a las partes altas, entre los 400 y 1,500 msnm, siendo los principales factores de perturbación: la tala clandestina y selectiva, los incendios y la incipiente actividad minera (extracción de serpentinita y grava para construcción) y, en menor grado, el desmonte para establecer pequeños huertos familiares y recreativos (quintas), así como la ganadería de subsistencia con especies bovinas y caprinas.

Prieto (op cit.) menciona que los minerales explotados en Tamaulipas, hacia 1863, eran plata, cobre y plomo de las Minas de Revillagigedo en las cercanías de Ciudad Victoria, formándose una compañía minera en ese año, después de encontrarse resultados positivos en los yacimientos. Hacia 1990, la explotación de los yacimientos minerales de tipo no metálicos representaba la principal actividad minera en Tamaulipas, destacándose a nivel nacional por la producción de dunita o serpentina, con una producción de 156,000 toneladas y de cuarzo metamórfico con 1,000 provenientes del municipio de Victoria. Por otro lado, en ese mismo año, se iniciaron las explotaciones de clorita, talco y feldespatos a nivel de pruebas de planta, para definir su explotación.

En 1993 se iniciaron los trabajos de explotación de serpentinita en la cuenca alta del Río San Marcos (Cañón del Novillo), por la compañía minera Mag-Minas, bajo las condicionantes ambientales de operación emitidas por el Instituto Nacional de Ecología (INE) de ese año, para cesar sus operaciones tres años después. En 1997 en el Cañón de las Burras, dentro de la Cuenca Alta del Río San Marcos (Cañón del Novillo), se encontró un yacimiento de feldespato sódico de alta calidad, con factibilidad para su extracción y procesamiento, para lo cual la compañía Materias Primas Minerales San José, S.A. de C.V., sometió al Instituto Nacional de Ecología en 1998 la manifestación de impacto ambiental, la cual no fue aprobada para realizar operaciones mineras en este yacimiento.

En años subsecuentes se presentaron situaciones de extracciones de arcilla roja dentro de la zona de protección de áreas geológicas y paleontológicas, en la cual no está permitida la minería. Esto se debió a que se emitieron varias autorizaciones dentro de la denominada Formación Huizachal, dentro del Ejido El Huizachal que ameritan la reparación del daño ambiental y ser solventados para revertir el daño a los ecosistemas.

Por Acuerdo Gubernamental de fecha 5 de noviembre de 1997, publicado en el Periódico Oficial del Estado el 19 de noviembre de 1997, el Ejecutivo declaró por causas de utilidad pública, como Zona Especial Sujeta a Conservación Ecológica, denominada “Área Natural Protegida Altas Cumbres” a una superficie de 30,327-8562.2199 hectáreas, localizada en los municipios de Victoria y Jaumave del Estado de Tamaulipas. La clasificación dentro de la categoría de Zona Especial Sujeta a Conservación Ecológica se otorga a aquellas áreas constituidas en zonas circunvecinas a los asentamientos humanos, en las que existen uno o más ecosistemas en buen estado de conservación, destinadas a preservar los ambientes naturales indispensables al equilibrio ecológico y al bienestar general. Dicho acuerdo gubernamental establece que las normas que regirán el área estarán contenidas en el Programa de Manejo.

La ZESCE ALTAS Cumbres juega un papel vital, por su cobertura vegetal en la recarga de los acuíferos y el mantenimiento del régimen hidrológico en la Zona Centro de Tamaulipas. Fue decretada con esta designación con el propósito específico de proteger a perpetuidad la flora y fauna silvestres prohibiendo la cacería, la tala y la minería como medidas para prevenir la pérdida de suelos ocasionada por la erosión acelerada de terrenos con pendiente pronunciada, que es fundamental para la captación de agua hacia los mantos freáticos así como de conservar los depósitos geológicos y paleontológicos de gran importancia a nivel nacional por su antigüedad privilegiando con esta conservación el desarrollo de las actividades recreativas en beneficio de los habitantes de la región, así como la preservación de áreas arqueológicas, geológicas y paleontológicas.

Esta visión de la ZESCE Altas Cumbres para mantener la funcionalidad de los cuerpos de agua, la continuidad del ciclo hidrológico y los servicios ambientales, contribuye a frenar el calentamiento global, ofrece la oportunidad única de llevar a cabo el manejo de un área natural protegida desde una perspectiva completamente enfocada a la conservación de los recursos naturales en apego y congruencia con la política del Gobierno de Tamaulipas y sin las limitaciones que implican otras categorías cuyo manejo resulta más difícil de implementar. Forma parte del Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas, el cual a su vez es integrante de la Red Nacional de Sistemas Estatales de Áreas Naturales Protegidas de México.

Datos del sitio tamaulipas.gob.mx, sostienen que Ciudad Victoria se fundó en 1750 como Villa de Aguayo, muy cerca de la boca del Río San Marcos, posteriormente se reubicó en la zona de la actual Plaza Hidalgo, en torno a la iglesia y al mercado, habitada por la población del extinto pueblo de San Antonio de los Llanos, sus colonos recibieron una parcela individual a partir de 1767. Históricamente, el asentamiento ha sido centro comunicante y comercial entre las rutas de la zona central del país hacia el norte y hacia Tampico.

La importancia que Altas Cumbres representa por encontrarse en los límites del área urbana de la capital del Estado de Tamaulipas, es que provee de innumerables servicios ambientales (regulación del clima, protección de la cuenca, captación de agua, fijación de carbono y producción de biomasa, control biológico, mantenimiento de la biodiversidad de gran cantidad de especies de flora y fauna, fuente de alimentos y áreas paisajísticas), por lo que dada la creciente presión por el incremento en la visitación en las áreas de balnearios y recorridos recreativos a su interior, resulta necesario contar con un programa de manejo que permita plantear estrategias y acciones de conservación, restauración, educación y uso sustentable de los recursos naturales ahí presentes, además de la implementación de medidas tendientes a regular los usos, mitigar los impactos, ordenar las actividades y restaurar las zonas degradadas, para lo cual se plantea la concurrencia y coordinación de esfuerzos entre los tres ámbitos de Gobierno y la Sociedad Civil.

En este sentido es importante hacer mención que, en el decreto de creación, quedó incluida una superficie de 479.06 hectáreas del municipio de Jaumave, esto se debió a los métodos cartográficos de esa época, sin embargo, con el uso de nuevas tecnologías digitales se detectó esa diferencia en la cartografía, que incluye una porción montañosa de dicho municipio. La importancia de la ZESCE Altas Cumbres, es que forma parte de la porción montañosa que captura el agua al subsuelo formando los afluentes que abastecen a la Presa Vicente Guerrero, ubicada en el municipio de Padilla, Tamaulipas. Su embalse es el sexto mayor de México con una capacidad de 3,910 millones de metros cúbicos de agua al Nivel de Aguas Máximas Ordinarias (NAMO), en una superficie aproximada de 38,000 hectáreas. Sus principales afluentes son los Ríos Purificación, Pilón y Corona, seguidos por el Río San Marcos, San Felipe, El Novillo y Arroyo San Isidro (Juan Capitán). El uso principal es la irrigación del Distrito de Riego 086 Soto la Marina, el control de avenidas y el abastecimiento público urbano.

LOS OBJETIVOS: Proteger y restaurar la zona con el fin de garantizar la conservación de las características que la convierten en una importante fuente de captación y abastecimiento de agua. Equilibrar el crecimiento y desarrollo de los asentamientos humanos con las condiciones ambientales de la zona para que, de manera sustentable, se sigan conservando sus recursos naturales. Rehabilitar y conservar la cubierta vegetal con prioridad en la parte alta de las cuencas del Arroyo San Felipe y del Río San Marcos para asegurar la captación de agua al subsuelo en épocas de lluvia. Mejorar y conservar las características fisicoquímicas, patrón de drenaje, escurrimiento, cauce y volumen de los arroyos de la zona. Regular todas aquellas actividades extractivas que de alguna manera afecten la cantidad y calidad del agua de la zona y su cubierta vegetal.

Regular las actividades que modifican el hábitat de la flora y fauna silvestre. Regular las actividades ecoturísticas y el tránsito vehicular, así como cualquier otra que afecte el cauce de los arroyos o altere la calidad del agua. Restaurar el aspecto natural del paisaje en el área, principalmente en la parte alta de las subcuencas que presentan alteración. Proteger y conservar todos los ecosistemas que cuenten con alto índice de diversidad y endemismo. Regular las actividades recreativas en base a la capacidad de carga turística. Ordenar las áreas con presencia de ganadería de acuerdo al coeficiente de agostadero permitido según la orografía de cada sitio, así como las actividades desarrolladas en los asentamientos humanos que han provocado disturbios en especial sobre la vegetación, suelo y el agua.

Determinación de la Capacidad de Carga Turística del área natural protegida, así como de los sitios de mayor demanda turística y regular la actividad mediante reglamentos normativos para todos los sectores involucrados en la actividad. Regular la contaminación por ruido y polvo ocasionada por equipo neumático y tránsito de vehículos derivados de la explotación de materiales y minerales que perturben a la fauna y habitantes del área protegida, hasta en tanto termine su vigencia. Proteger y conservar el entorno natural de los sitios arqueológicos denominados: “Balcón de Montezuma” y la Sierra del Filo y la Melera, por su importancia para la cultura e identidad del Estado.

Proteger y conservar la formación geológica denominada “Cañón de la Peregrina” y la zona paleontológica denominada “Formación Huizachal”, para propiciar la investigación científica que conlleve a un mejor conocimiento de la evolución del planeta, al representar el sitio de mayor antigüedad e importancia geológica y paleontológica de la República mexicana. Proteger áreas de importancia malacológica como el Cañón del Calamaco y propiciar el estudio de la diversidad biológica. Proporcionar un área para la investigación científica y social, que favorezca el estudio de los ecosistemas y su equilibrio, así como fomentar la educación ambiental y el interés de la comunidad por la conservación del patrimonio holístico de la ZESCE Altas Cumbres.

Según su página en internet, Jaumave fue la segunda población que fundó el conde de Sierra Gorda, José de Escandón, el 19 de mayo de 1744, llamándose en esa fecha San Lorenzo de Jaumave. Para su fundación, el mencionado conde trajo familias procedentes de Guadalcázar, jurisdicción de San Luis Potosí. Siguiendo con las costumbres de aquella época, después del acto de fundación, se ofició una misa por órdenes del colonizador, para después hacerse el trazo de los límites del poblado, señalando los solares y las calles; dotando a los habitantes, de agua del manantial que hoy se denomina Media del Pueblo. Hubo también un otorgamiento de tierras en común con el nombre de ejido, que abarca una legua más allá de los límites del pueblo por los cuatro lados; estas tierras fueron dotadas de agua que provenía de los manantiales denominados, hoy, los Huizaches.

Cronología de hechos históricos: 1617 Jaumave es poblado por un grupo de misioneros Franciscanos. 1620 La misión fue atendida por Fray Juan de Cárdenas. 1744 fundación del pueblo de Jaumave por Don José de Escandón. 1866 los habitantes de este pueblo presionaron el paso de las tropas del general imperialista Tomás Mejía. 1884 es instalada por primera vez, en el pueblo, una oficina de telégrafos. 1909 un furioso y devastador ciclón azotó la región. Personajes ilustres: Daniel S Córdoba, Manuel Galván, Miguel Martínez Montero, Gumercindo Montemayor, Rafael Tejeda Puente (1882-1971) Maestro y pedagogo. Blas Uvalle González (1919- ) Historiador, Rómulo S Vértiz, Baudelio Villanueva Martínez (1898-1970) Médico y catedrático. Aniceto Villanueva Martínez (1903-1973) Abogado, la biblioteca del Tribunal Superior de Justicia lleva su nombre.

MONUMENTOS HISTÓRICOS: El de mayor importancia, por su antigüedad y trascendencia, es el del Benemérito de las Américas, localizado a un costado de la plaza Juárez, y en el centro de este mismo parque recreativo, el dedicado a la Bandera Nacional. En la plaza Hidalgo se encuentra un busto de don Miguel Hidalgo y en otro extremo el dedicado a la Madre; en el patio de la presidencia municipal, se localiza un busto dedicado a un ilustre jaumavense, profesor Rafael Tejeda Puente. Monumentos arquitectónicos: La iglesia de San Lorenzo, edificada a mediados del siglo XVIII siguiendo un modesto patrón arquitectónico, a base de cal y canto. Monumentos arqueológicos: En el kilómetro 46 Victoria a Jaumave, se localizan pequeños restos de 10 a 12 cués de janambres.

Fiestas populares: En la cabecera municipal, es una tradición la celebración anual de la jornada cultural durante la primera quincena del mes de diciembre, en la que se presentan grupos artísticos de diversos lugares del estado y de la República; durante esa semana se desarrollan concursos, bailes, exposiciones y eventos deportivos, siendo característico el concurso de talla de lechuguilla, el de confección; sobresaliendo de estas fiestas el típico grupo de danzantes del lugar, quienes bailan interminablemente en honor a la virgen de la pequeña iglesia del lugar; se organizan también coleaderas, carreras de caballos y chivo enterrado. El 19 de mayo se celebra la repoblación de Jaumave, con eventos culturales, deportivos y baile popular.

Leyendas: Se cuenta que existieron dos tribus (pames y pisones); la primera establecida en lo que hoy es San Lorencito y la segunda en lo que se conoce como la Misión. Estas tribus, por cuestiones de supremacía, llegaron al acuerdo de fundar un solo pueblo, mediante una señal de partida de cada uno de los lugares, que fue la salida del sol; en determinada fecha y en el lugar en donde se encontraran, ahí se ubicaría un solo pueblo que sería Jaumave. Otra leyenda narra que, al cavar los cimientos de la parroquia de San Lorenzo, se descubrió una gruesa raíz de mezquite en forma de cruz, acontecimiento llamado El Milagro del Cristo de la Raíz, símbolo venerado en tiempos de la Colonia.

Tradiciones: Una de las manifestaciones folklóricas que tiene gran arraigo en algunas comunidades rurales del municipio, es la danza de los Matlazincas y de los caballitos, que ejecutan un buen número de participantes al compás de música o son de guitarra y violín. En la primera, los danzantes usan un vistoso vestuario confeccionado con telas de diversos colores y llevan adornada la cabeza con una corona de espejos, plumas de aves, cascabeles y listones de varios colores. Literatura, música y poesía: Del género literario, las obras de Rafael Tejeda intituladas Jaumave en la Historia, Jaumave y sus Hombres, Honor a Jaumave y Lauro Aguirre, entre otras. Alimentos: Cabrito en su sangre, nopales con pipián, flor de calabaza, chochas guisadas, jacubes y cecina. Dulces: De calabaza, biznaga, chilacayote y piloncillo guisado. Bebidas: Miel de maguey.

ARTESANÍAS: LOS productos artesanales típicos de esta región, son confeccionados de la fibra que se extrae de la lechuguilla, comúnmente llamada Ixtle, como reatas, bolsas de mano, morrales, escobetillas y cables para diversos usos; también se hacen variedad de artículos de esta actividad llamada jarcería, sin faltar las personas que se dedican a la elaboración de comales y ollas de barro. En algunos ejidos, de la explotación forestal elaboran artesanías de tallado de madera. Localización: Jaumave, enclavado en la Sierra Madre Oriental, cuenta con una extensión territorial de 2,737.59 Km², que representan el 3.33 por ciento del total del Estado; está formado en gran parte por comunidades rurales, las cuales suman un total de 46 localidades, siendo las principales: Jaumave (Cabecera Municipal), Matías García, San Juanito, Ávila y Urbina, Magdaleno Aguilar, Padrón y Juárez, La Reforma y San Antonio (La Chona ni aparece en la lista virtual).

El Municipio colinda al norte con el de Güémez, al noreste con el Estado de Nuevo León y el Municipio de Miquihuana, al noroeste con el de Victoria, al sur con el de Ocampo, al sureste con el de Gómez Farías al suroeste con el de Palmillas y al este con el de Llera. La cabecera Municipal se encuentra en la ciudad de Jaumave, situada geográficamente a 23º24´ latitud norte y 99º 24´de longitud oeste a una altura de 735 metros sobre el nivel del mar. Hidrografía: En virtud de estar localizado en una de las partes más áridas del estado, el municipio de Jaumave cuenta con varios arroyos y ríos no permanentes pues solo en tiempos de lluvia corre agua, siendo su principal corriente el río Chihue, Guayalejo y algunos arroyos y manantiales al pie de la sierra.

Clima: En el valle de Jaumave, parte central, el clima imperante es el más seco de los esteparios, cálido extremoso con presencia de canícula y en las zonas semicálidas se presente un clima estepario, no muy seco. Las temperaturas medias anuales son de 21ºC a 23ºC y de 17ºC, en el noreste; las máximas son de 43ºC en el este y centro; de 45ºC en el noreste y las mínimas de 4ºC a 0ºC. La precipitación pluvial es, mayor en el este, donde alcanza 1,200 mm y solo 500 mm en el noreste. Orografía: El municipio de Jaumave abarca una gran extensión de la Sierra Madre Oriental. Aproximadamente el 58.72% comprende la zona accidentada; las zonas planas forman en 7.70% del municipio, dejando el 33.58% restante a las zonas semiplanas. La parte accidentada se localiza al oriente del municipio y las zonas planas en el centro del mismo, las cuales se ubican en el valle.

Jaumave aporta la mayor cantidad de hectáreas, a la zona conocida como la biosfera “El Cielo”. Clasificación y uso del suelo: En el municipio de Jaumave la mayor parte de la superficie sin suelo con bisoles acricos, ubicados en el extremo este, de norte a sur, y en la parte central se localizan los litosoles y xerosol. En lo que respecta al uso del suelo, es agrícola; en segundo término, ganadero y forestal. De los 2,260.20 km² de superficie, la mayor parte es comunal, comprendida en ejidos, colonias y rancherías, dejando la minoría a los pequeños propietarios. Flora y fauna: Por sus características climatológicas y relieve, predominan en su mayor parte los mezquitales que alcanzan una altura de 3.50 metros y matorrales espinosos de baja altura, y como es peculiar del clima seco abundan los cactus tales como la biznaga, pitayos, jacubes, nopales, lechuguilla y pastos bajos; en lo más alto de la sierra Madre abunda el pino y encino, su fauna es amplia y variada.

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