Una de las tantas cosas que lamento es haber llegado muy tarde al deporte. Ni en mi infancia ni adolescencia me llamaron la atención los deportes ni el ejercicio físico. Pasé toda mi etapa escolar evitando a toda costa las clases de educación física, solo en la universidad tuve la intención de pertenecer a un equipo por los rumores de becas deportivas a los universitarios, sin embargo por mis horarios de clase y mi pereza nunca pude acoplarme a los entrenamientos.

Fue en mis veintitantos que me encontré con el deporte y caí rendida en los brazos del ejercicio físico. Dicen que nunca es tarde, y aunque mi cuerpo me agradeció el haber cambiado el sedentarismo por actividad, en mi mente a veces me reprocho “¿por qué no empecé antes?”.

Y es que en el deporte encontré valores y retos que contrastaban con la persona que siempre fui: la disciplina, constancia, fortaleza, perseverancia, entusiasmo y optimismo eran lo opuesto a la melancolía y pereza en la que solía vivir. No quiero que se malentienda, pero a veces el deporte resulta uno de los mejores aliados para mejorar la autoestima y el compromiso personal. Por eso me entusiasma mucho ver a los chicos de la delegación mexicana brillar en los Juegos Panamericanos que se están llevando a cabo en Lima, Perú.

A la fecha y hora que escribo estas líneas los deportistas mexicanos llevan ganadas 27 medallas de oro, 24 de plata y 46 de bronce. Un total de 97 medallas producto de su esfuerzo, tiempo, dedicación e inversión. Y es que este orgullo deportivo nacional brilla a pesar de los recortes presupuestales a la Comisión Nacional de Cultura física y Deporte (CONADE) y el casi nulo apoyo gubernamental a los deportes y a los deportistas olímpicos.

La situación del deporte en México no siempre fue así, en la época posrevolucionaria la difusión y apoyo al deporte fueron un elemento muy importante para fomentar un discurso nacionalista de desarrollo, unificación e higiene. Y es que en esa época los deportes eran una oportunidad no solo para promover el sentido de cooperación en equipo y sana competencia, también concordaban con los ideales de eugenesia que imperaban en esos años.

En el reacomodo nacional de los años 20 y 30 del siglo pasado en México, el deporte y el ejercicio físico fueron parte del nuevo adoctrinamiento que incluía exhibiciones públicas para alentar al mexicano promedio a sumarse al nuevo ideal de ciudadano que se presentaba como un atleta, responsable de sí mismo, aseado, entusiasta y patriótico. En palabras de la Doctora Mónica Chávez: “Exhibir los cuerpos en desfiles públicos fue sinónimo de bienestar y supremacía nacional (…) estos rituales políticos iban acompañados de ideas de regeneración racial y disciplina moral”.

Así, el deporte fue uno de los tantos bastiones para invitar a los mexicanos a sumarse a un proyecto de nación que incluía un México moderno activo y alfabetizado. Con la llegada de Lázaro Cárdenas a la presidencia en el periodo 1934-1940 la educación se hizo socialista y con ello el deporte se hizo un derecho. La construcción de estadios, centros deportivos y divulgación de los beneficios de la educación física eran prioritarios para formar el cuerpo de una nación.

De esos años a la fecha han pasado varias décadas y sexenios gubernamentales. La urgencia de los años posrevolucionarios de marcar una línea nacionalista a través del deporte bien podría trasladarse al México actual, cuando se necesita el deporte y encumbrar a los deportistas como un ejemplo a seguir en un país donde los problemas por obesidad le cuestan millones a los servicios médicos y cobran miles de vidas cada año.

Qué gusto que los deportistas mexicanos estén haciendo un gran papel en los Juegos Panamericanos, pese a todo y con todo en contra los jóvenes que consiguieron un lugar para viajar a Lima a representar a nuestro país se merecen nuestro mayor reconocimiento porque el mérito es completamente de ellos. Que sirvan estos Juegos como un ejemplo de todo lo que los deportistas pueden lograr rumbo a las próximas olimpiadas a llevarse en Japón. Ojalá los gobernantes vean que en el deporte hay discurso y beneficio. Los deportistas lo merecen y México lo necesita.

Twitter: @cybarron